Aquí podréis explorar virtualmente a través de diversas expediciones a ecosistemas de agua dulce de diferentes localidades españolas así como de otros rincones del planeta. Los protagonistas serán los moluscos y crustáceos, así como también otros invertebrados como platelmintos, cnidarios, poríferos, insectos, etc. En general cualquier invertebrado de agua dulce podrá convertirse en nuestro foco de atención.

Además haremos entrevistas a expertos en el mundo de los invertebrados y de la acuariofilia e intentaremos hablar de noticias y temas de interés general. No olvidéis consultar el Cuaderno de Viaje para acceder al listado completo de artículos del blog.

Espero que disfrutéis de las imágenes y de la variedad de especies que tenemos en nuestras aguas continentales. También deseo que los temas y expediciones os resulten interesantes y que no dudéis en dejar vuestra opinión en las entradas y cualquier tipo de sugerencia. Un saludo cordial desde Alicante. Nos vemos en el agua.



Mostrando entradas con la etiqueta trampa invertebrados. Mostrar todas las entradas
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16/4/13

Plagas de Caracoles

En esta entrada vamos a tratar uno de los problemas más recurrentes de muchos de los aficionados a la acuariofilia que mantienen caracoles de pequeño tamaño en sus acuarios: las plagas. Aunque es un tema que se repite con frecuencia en muchos foros y webs dedicadas a la acuariofilia en general siguen existiendo algunas dudas al respecto que espero aclarar en este mini-artículo.

Para empezar podemos definir qué es una plaga exactamente. Una plaga es una situación en la que una especie animal (en este caso) produce una serie de daños o perjuicios de diferentes tipos al ser humano o sobre un ecosistema de interés para el ser humano, por ejemplo daños económicos, estéticos o de transmisión de enfermedades. Conviene destacar que una especie o un conjunto de especies no constituyen una plaga de por sí, sino que sólo se consideran plaga cuando producen el daño. Mucha gente puede pensar que una especie es "buena" o "mala" pero realmente las especies animales son lo que son, no se pueden encuadrar dentro de las ideas humanizadas del bien o el mal, simplemente hay que conocer su biología y determinar si pueden constituir un beneficio o ser perniciosas según las circunstancias. Hay muchas especies que, para el caso que nos ocupa, producen notables beneficios o simplemente son inocuas en un acuario, pero que al multiplicarse desorbitadamente pueden empezar a producir daños de diferente tipología (ensucian, comen plantas, desentierran raíces, matan a otros animales, contaminan el agua, etc.). Determinados organismos pueden constituir una plaga aun estando presentes en pequeños números ya que son transmisores de enfermedades o producen daños muy notables.

Melanoides tuberculata en el sustrato. Autor: Isaac García

20/8/09

Trampa de captura de macroinvertebrados acuáticos

Bueno, hoy voy a explicaros un método rápido, barato, efectivo, reciclado y reutilizable para capturar algunos grupos de invertebrados acuáticos. Recientemente estuvimos realizando un proyecto de restauración ecológica en un entorno de la provincia de Alicante llamado El Salt, situado en las sierras del pueblo de Jijona (Xixona en valenciano). Este paraje se forma por un pequeño salto de agua que brota de la roca calcárea de la zona, el cual ha originado con el paso de los siglos y milenios una poza de unos 12 metros de profundidad que retiene el agua que va filtrándose de la pequeña cascada. De esta poza principal surgen otras accesorias que se sitúan en las zonas más bajas, cada una de menor profundidad que la anterior y con un alto contenido de sedimentos fangosos, todo ello rodeado de un cañizar bastante denso. En este entorno realizamos trabajos de limpieza del cauce, tanto de cañas como de escombros y basuras, abrimos el canal principal del agua unos metros retirando parte del sedimento y ayudamos a construir una vía de acceso ya que la que había en ese momento estaba un tanto precaria. En una próxima entrada os enseñaré el lugar, es bastante pintoresco. Desde fuera jamás diríais que puede haber algo así en el barranco.

Os explico esto porque la idea surgió allí, aunque el método ya nos lo sabíamos de otras experiencias. La cuestión es que observamos que el lugar estaba plagado de Procambarus clarkii, el conocido como cangrejo de río americano. Hoy en día es, desgraciadamente, muy frecuente encontrar cangrejos de río en casi cualquier masa de agua dulce de la Península Ibérica. Y digo desgraciadamente porque nuestro cangrejo autóctono es Austrapotamobius pallipes, una especie que sólo cuenta con escasas y reducidas poblaciones en España en este momento. En su lugar, han aparecido otras especies invasivas como la citada en un principio, portadoras de la afanomicosis desde el continente americano, una plaga que extermina al cangrejo ibérico. Antes de los años 60 se pescaban en España toneladas de nuestro cangrejo autóctono, ahora está en la lista roja de especies amenazadas.

Cuando nos dimos cuenta de la disparatada población de cangrejos (recordemos: especie invasora que depreda huevos de anfibios, otros crustáceos, peces, etc.) decidimos poner nuestro grano de arena y retirar todos los individuos de la población que nos fuera posibles Dado que no íbamos preparados para tal actuación improvisamos rápidamente. Para ello utilizamos una pieza clave del desarrollo industrial, un elemento de diseño innovador y vanguardista creado por el ser humano, ni más ni menos que... botellas de plástico de 1,5 litros. Fácil, sencillo y para toda la familia, como los programas de cocina. Pasos a seguir. Conseguimos una botella de plástico (el volumen no importa, cuanto mayor sea la botella y su entrada, mayores animales podremos capturar, evidentemente). En este caso hemos utilizado una botella de 1,5 L y bordes cuadrangulares (es recomendable para poderla apoyar mejor bajo el agua).


Procedemos, con la ayuda de una cuchilla o unas tijeras, a cortar de manera limpia el cuello justo por detrás de la primera lorza de la botella (el repliegue que hace la forma que le dan en fábrica).


Una vez que tenemos las dos partes separadas (ya podemos retirar el tapón, por cierto) insertamos a presión el cuello de la botella por dentro de la parte de abajo, hasta que encaje por dentro, sin dejar apenas huecos entre una parte y la otra. Al ser este plástico bastante flexible nos permitirá una buena unión, firme y muy ajustada, sin usar adhesivos de ninguna clase. También nos permitirá retirar el cuello cuando queramos desmontar el artilugio y volverlo a montar tantas veces como queramos.


Esta disposición permite que los animales se introduzcan dentro de la botella fácilmente. Al estar el orificio de entrada en una posición central y alejado de las paredes, los animales al intentar salir, por estadística pura, tendrán complicado encontrar el orificio, ya que seguirán las paredes de la botella pero no treparán por el cono que forma el cuello hasta la abertura.


Una vez que conocemos los principios básicos de este invento, basta con poner un cebo adecuado en su interior y sumergirlo en el agua, depositándolo en un lugar firme donde no lo arrastre la corriente. Colocar un plomo o una piedra en su interior ayuda a fijarlo en el lugar donde queremos que permanezca. También es recomendable hacerle pequeños agujeros por toda la botella para que las sustancias químicas que libera el cebo se difundan más fácilmente al exterior. Dependiendo del cebo que coloquemos atraeremos diferentes animales, normalmente crustáceos carroñeros que detectan y buscan rápidamente sustancias olorosas en el agua. También es posible que acudan moluscos, aunque esto sucederá en intervalos más largos de tiempo debido a su extrema lentitud. Igualmente peces y otros animales pueden caer en la trampa, por lo que debemos revisarlas cada poco tiempo para que ningún animal muera atrapado en su interior.

Las trampas se colocan a contracorriente, es decir, el culo de la botella situado hacia el origen del flujo del agua, y el orificio de entrada dirigido hacia la zona baja de la corriente. De este modo el efecto atrayente del cebo se extiende con el sentido del agua y los animales acuden directamente hacia la boca de la botella. El resultado en 4 días de trabajo con 4 de estos artefactos fueron más de 50 cangrejos americanos retirados del río. Al ser animales carroñeros casi cualquier cebo era bueno, pero dependiendo de lo que queramos capturar habrá que variar el alimento introducido. Esta técnica permite no sólo retirar especies invasoras como el cangrejo rojo, sino capturar para poder fotografiar especies que difícilmente se pueden observar a simple vista, por sus costumbres huidizas o nocturnas. Tras esto hay que volver a liberarlas a su medio natural ya que en muchos casos no sabemos si están amenazadas o si por el contrario se trata de animales comunes. Esta técnica es aplicable tanto en agua dulce como en agua salada e igualmente interesantes son las capturas. En América (del Norte y del Sur) la variedad de especies de cangrejos de río es elevadísima, por tanto para los lectores de aquellas tierras este sería un experimento sin duda interesantísimo. Las gambas también son proclives a caer en estas trampas. Espero que le veáis alguna utilidad.

Este artilugio en miniatura (con una botella de 33 cl, por ejemplo) sirve como trampa para retirar caracoles de un acuario cuando su población se ha disparado.

Este fue el resultado de una hora con una sola botella:



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