Aquí podréis explorar virtualmente a través de diversas expediciones a ecosistemas de agua dulce de diferentes localidades españolas así como de otros rincones del planeta. Los protagonistas serán los moluscos y crustáceos, así como también otros invertebrados como platelmintos, cnidarios, poríferos, insectos, etc. En general cualquier invertebrado de agua dulce podrá convertirse en nuestro foco de atención.

Además haremos entrevistas a expertos en el mundo de los invertebrados y de la acuariofilia e intentaremos hablar de noticias y temas de interés general. No olvidéis consultar el Cuaderno de Viaje para acceder al listado completo de artículos del blog.

Espero que disfrutéis de las imágenes y de la variedad de especies que tenemos en nuestras aguas continentales. También deseo que los temas y expediciones os resulten interesantes y que no dudéis en dejar vuestra opinión en las entradas y cualquier tipo de sugerencia. Un saludo cordial desde Alicante. Nos vemos en el agua.



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20/3/19

Ruta por Montanejos, interior de Castellón

Me gustaría hacer una fugaz visita por algunos ecosistemas húmedos de la provincia de Castellón. Esta región, situada al norte de la Comunidad Valenciana, es la provincia con menor densidad de habitantes de la costa de Levante, la segunda más montañosa de España y una de las mejores exponentes de espacios naturales relativamente intactos del territorio nacional. Estas circunstancias permiten que en Castellón podamos disfrutar de extensos bosques mediterráneos, sierras prácticamente vírgenes, ríos de montaña, con sus remansos y pozas, cascadas, embalses y lagunas naturales, sistemas de cuevas subterráneas, etc. En su costa es muy típico el ecosistema de marjal, o humedal costero, con llanuras de cañas, carrizales y junqueras, alternando estos entornos con otros más antropizados pero igualmente interesantes, como los sistemas de regadío o de huerta de cítricos, cruzados por redes de acequias y canales rebosantes de fauna acuática. El hecho de compartir mi vida con una castellonense encantadora desde hace ya más de una década, me ha permitido conocer muchos rincones de estas hermosas tierras con un detalle exquisito. Ahora, desde hace un par de años, al mudarnos a vivir a la capital de La Plana y dedicarnos al sector de la sanidad ambiental, he podido disfrutar (aunque a veces también sufrir), de una manera que jamás pensé, lo agreste de este territorio.

Rutas senderistas alrededor de Montanejos. Imagen: Isaac García

Dos lugares interesantes para visitar en el interior de Castellón son las localidades de Jérica y Montanejos. Ambos son pueblos de escasos habitantes, situados en la serranía del Alto Mijares y cercanos al Pantano de Arenoso, rodeados por densos bosques de pino carrasco, encinares y sotobosque mediterráneo. Nos centraremos en esta entrada en el pueblo de Montanejos, famoso en la comarca por sus aguas mineromedicinales y la belleza de sus tierras.

Río Mijares a su paso por Montanejos. Imagen: Isaac García

Y digo que es recomendable la visita a este pueblecito de origen árabe y repoblado con aragoneses, porque nada más llegar uno se enamora del lugar. La belleza del río es cautivadora, el Mijares en su tramo alto (Riu Millars en valenciano) con su vivaracho lecho plagado de cantos rodados de todos los tamaños y serpenteando hasta el Puente de San José. Otros lugares a destacar son El Chorrador, algunas de las cuevas de la zona (Cova Negra, la Maimona o la Gotera), La Canalica o el Pinar de la Porquera.

Pozas azules en la zona alta del pueblo. Imagen: Isaac García

Si seguimos el paseo río arriba llegaremos a una zona de escalada (Los Estrechos), con una imponente fachada de roca que desafía a los valientes a trepar por ella. A sus pies yacen unas pozas donde la gente se libera del calor en las horas más sofocantes del verano y entre sus aguas limpias y cristalinas encontramos dos habitantes, entre otros, de lo más particular. Las estrellas de la fauna invertebrada del lugar son sin duda Melanopsis tricarinata ssp. tricarinata y Theodoxus fluviatilis, retorcidas cuales tornillos las primeras y  policrómicas joyas adamascadas en miniatura los segundos.

Theodoxus fluviatilis en las rocas del río. Imagen: Isaac García

Melanopsis tricarinata. Imagen: Isaac García

Supuestamente estas aguas frías podrían albergar al unicornio de nuestros cangrejos de río, el Austropotamobius pallipes o cangrejo de río ibérico, pero sin embargo la presencia de su primo americano, el Procambarus clarkii, hace suponer que han sido totalmente desplazados de sus nichos ecológicos, ya sea por la letal afanomicosis o por la competencia directa con sus familiares rojos. Hablando con los lugareños de cierta edad, ya no sólo en Montanejos, sino en la gran mayoría de pueblos castellonenses, nos narran las historias de su infancia cuando iban al río y "en un momento se sacaban varias docenas de cangrejos, pero de los de antes, de los de color claro, esos que estaban buenos y sabrosos, de pinzas grandes, y que abundaban en todos los tramos del río". Hoy en día no hemos tenido éxito en localizarlos en ningún término de Castellón, la foto se hace de desear... por ahora.

Melanopsis tricarinata alimentándose de cañas muertas. Imagen: Isaac García

Por supuesto, podemos encontrar otra fauna invertebrada en las aguas de la zona, como ninfas de libélula, de caballito del diablo, coleópteros (ditíscidos e hidróbidos) y chinches acuáticos (zapateros y remeros) y una miríada de insectos que revolotean en torno al agua y las plantas de ribera. Otro habitante de la zona, invertebrado pero terrestre en este caso y difícil de ver, es el bicho palo autóctono, que ramonea por las zarzas. También podemos encontrar una enorme variedad de aves de sotobosque y de ribera, algunos anfibios y reptiles autóctonos y, para los amantes de la paleontología, algún que otro fósil aquí y allá, de hecho la provincia entera es un gran yacimiento fosilífero, sobre todo del Cretácico.

Algas mucilaginosas muy desarrolladas en las rocas del río. Imagen: Isaac García

En definitiva, con o sin baño, la visita a Montanejos es un paseo agradable para los amantes de la naturaleza, de la aventura o, en general, de una buena escapada al aire libre, solo o en compañía. En otra ocasión descubriremos otras rutas que también nos cautivarán.

26/6/12

Procambarus clarkii

Imagen: Procambarus clarkii. Autor: Isaac García


Nombre científico: Procambarus clarkii
• Familia: Cambaridae


DESCRIPCIÓN MORFOLÓGICA
Con antenas primarias algo largas, pinzas principales prominentes y dentadas, acabadas en una punta aguda y punzante (por lo que hay que ser cauteloso a la hora de manipularlas). Cuerpo robusto, de unos 20 cm de longitud en su fase adulta (desde las pinzas al final del telson). Las hembras presentan los pleópodos más desarrollados y las pinzas de menor tamaño que los machos. Éstos, por su parte, poseen unas enormes pinzas con una coloración más intensa. El color general de esta especie suele ser rojo, más o menos intenso, a veces casi negro, aunque algunos ejemplares pueden ser más marrones, sobre todo los juveniles. Hay una variedad de color que es azul pálido, con pigmentos puntiformes más intensos, y otras anaranjadas o blanquecinas menos frecuentes. La coloración e intensidad del animal puede variar con su sexo, edad y estado de salud. En general, cuanto mayor es el animal, más intensos son sus colores.

 HABITATS
Esta especie proviene de los Estados Unidos, más en concreto de la zona de Louissiana y la cuenca del Mississipi, aunque está tan extendido que hoy en día podemos encontrarlo en casi cualquier lugar del mundo en los cinco continentes. En los EEUU es una especie de alto uso gastronómico, habiendo cientos de recetas con este cangrejo. En España apareció por primera vez de la mano de algunos acuicultores que los introdujeron en cultivos de arroz de Andalucía. Hoy por hoy podemos encontrarlos en arrozales, estuarios, deltas de ríos, marjales, canales, ríos de fondo lodoso o arenoso, estanques, charcas, lagos, pantanos... en cualquier masa de agua dulce o ligeramente salobre con fondo excavable (no en terrenos puramente rocosos) y con abundante vegetación acuática y palustre. Son una plaga que se extiende con facilidad a través de canalizaciones de agua, desplazando al cangrejo de río ibérico y a otras especies de otros países debido a su alta tasa reproductiva y su dieta omnívora.

 ACUARIO RECOMENDADO
Necesitaremos un acuario espacioso, de más de 50 litros, para mantener a unos cuantos ejemplares. El rango de temperatura que toleran es muy amplio pero podemos mantenerlos en buenas condiciones por encima de los 23ºC. La dureza del agua debe ser bastante elevada ya que necesitan grandes aportes de calcio y otros minerales para componer su exoesqueleto. El pH debe ser algo básico, por encima de 7. Necesita abundantes rocas, troncos, escondites, si es posible plantas naturales (aunque desenterrará algunas de ellas y otras las consumirá) algunas de ellas flotantes creando zonas de sombra y un sustrato de granulometría media. Si recreamos una zona emergida con tierra arcillosa, ocasionalmente excavará túneles para esconderse durante el día, aunque el mantenimiento de esto es algo complicado.

 ALIMENTACIÓN
Es una especie omnívora que aceptará cualquier tipo de alimento ya que en la naturaleza son carroñeros oportunistas que aprovechan tanto detritos vegetales en descomposición como cadáveres de animales. También son depredadores ocasionales que no dudarán en atrapar peces de tamaño medio y pequeño así como otros invertebrados de constitución débil. Podemos suministrarles papillas o concentrados de verduras, marisco, trocitos de pescado, escamas para peces o tabletas de fondo, etc.

 COMPORTAMIENTO
Bastante agresivos y territoriales, sobre todo los ejemplares viejos de mayor tamaño. Son frecuentes las peleas territoriales así como los ataques a peces y pequeños moluscos y crustáceos (es una especie depredadora, no debemos olvidarlo). Por otra parte su actividad es mayor en las horas nocturnas y no dudará en aprovechar el descanso de los peces para alimentarse de ellos. Durante el día pasa el tiempo escondido bajo rocas, troncos o enterrado en túneles en la tierra o el lodo.

 REPRODUCCIÓN
De reproducción bastante sencilla. Si mantenemos un grupo de hembras y machos no tardarán en aparearse. Los machos de mayor tamaño tumban a las hembras boca arriba y depositan el esperma en un receptáculo especial para ello. Las hembras tras la muda inseminan los huevos con el esperma retenido (con movimientos laterales algo extraños, como si se tumbara y tuviera una serie de espasmos) y portan los huevos en sus pleópodos durante algunas semanas a meses (dependiendo de la temperatura del agua). La cantidad de huevos transportados puede superar los 500. Las crías tras ese tiempo eclosionan estando perfectamente formadas. Si no las separamos de los adultos estos intentarán comérselas e incluso entre ellos son frecuentes las luchas fraticidas por lo que a la hora de criarlos deberán estar en un tanque espacioso y con abundantes escondites.

 ESPECIES COMPATIBLES
De carácter agresivo, este cangrejo no puede convivir con especies sensibles de ser depredadas (la mayoría de peces de agua dulce) así como tampoco con cualquier especie que deprede crustáceos, como botias o peces globo.


Autor de la ficha: Isaac García.

20/8/09

Trampa de captura de macroinvertebrados acuáticos

Bueno, hoy voy a explicaros un método rápido, barato, efectivo, reciclado y reutilizable para capturar algunos grupos de invertebrados acuáticos. Recientemente estuvimos realizando un proyecto de restauración ecológica en un entorno de la provincia de Alicante llamado El Salt, situado en las sierras del pueblo de Jijona (Xixona en valenciano). Este paraje se forma por un pequeño salto de agua que brota de la roca calcárea de la zona, el cual ha originado con el paso de los siglos y milenios una poza de unos 12 metros de profundidad que retiene el agua que va filtrándose de la pequeña cascada. De esta poza principal surgen otras accesorias que se sitúan en las zonas más bajas, cada una de menor profundidad que la anterior y con un alto contenido de sedimentos fangosos, todo ello rodeado de un cañizar bastante denso. En este entorno realizamos trabajos de limpieza del cauce, tanto de cañas como de escombros y basuras, abrimos el canal principal del agua unos metros retirando parte del sedimento y ayudamos a construir una vía de acceso ya que la que había en ese momento estaba un tanto precaria. En una próxima entrada os enseñaré el lugar, es bastante pintoresco. Desde fuera jamás diríais que puede haber algo así en el barranco.

Os explico esto porque la idea surgió allí, aunque el método ya nos lo sabíamos de otras experiencias. La cuestión es que observamos que el lugar estaba plagado de Procambarus clarkii, el conocido como cangrejo de río americano. Hoy en día es, desgraciadamente, muy frecuente encontrar cangrejos de río en casi cualquier masa de agua dulce de la Península Ibérica. Y digo desgraciadamente porque nuestro cangrejo autóctono es Austrapotamobius pallipes, una especie que sólo cuenta con escasas y reducidas poblaciones en España en este momento. En su lugar, han aparecido otras especies invasivas como la citada en un principio, portadoras de la afanomicosis desde el continente americano, una plaga que extermina al cangrejo ibérico. Antes de los años 60 se pescaban en España toneladas de nuestro cangrejo autóctono, ahora está en la lista roja de especies amenazadas.

Cuando nos dimos cuenta de la disparatada población de cangrejos (recordemos: especie invasora que depreda huevos de anfibios, otros crustáceos, peces, etc.) decidimos poner nuestro grano de arena y retirar todos los individuos de la población que nos fuera posibles Dado que no íbamos preparados para tal actuación improvisamos rápidamente. Para ello utilizamos una pieza clave del desarrollo industrial, un elemento de diseño innovador y vanguardista creado por el ser humano, ni más ni menos que... botellas de plástico de 1,5 litros. Fácil, sencillo y para toda la familia, como los programas de cocina. Pasos a seguir. Conseguimos una botella de plástico (el volumen no importa, cuanto mayor sea la botella y su entrada, mayores animales podremos capturar, evidentemente). En este caso hemos utilizado una botella de 1,5 L y bordes cuadrangulares (es recomendable para poderla apoyar mejor bajo el agua).


Procedemos, con la ayuda de una cuchilla o unas tijeras, a cortar de manera limpia el cuello justo por detrás de la primera lorza de la botella (el repliegue que hace la forma que le dan en fábrica).


Una vez que tenemos las dos partes separadas (ya podemos retirar el tapón, por cierto) insertamos a presión el cuello de la botella por dentro de la parte de abajo, hasta que encaje por dentro, sin dejar apenas huecos entre una parte y la otra. Al ser este plástico bastante flexible nos permitirá una buena unión, firme y muy ajustada, sin usar adhesivos de ninguna clase. También nos permitirá retirar el cuello cuando queramos desmontar el artilugio y volverlo a montar tantas veces como queramos.


Esta disposición permite que los animales se introduzcan dentro de la botella fácilmente. Al estar el orificio de entrada en una posición central y alejado de las paredes, los animales al intentar salir, por estadística pura, tendrán complicado encontrar el orificio, ya que seguirán las paredes de la botella pero no treparán por el cono que forma el cuello hasta la abertura.


Una vez que conocemos los principios básicos de este invento, basta con poner un cebo adecuado en su interior y sumergirlo en el agua, depositándolo en un lugar firme donde no lo arrastre la corriente. Colocar un plomo o una piedra en su interior ayuda a fijarlo en el lugar donde queremos que permanezca. También es recomendable hacerle pequeños agujeros por toda la botella para que las sustancias químicas que libera el cebo se difundan más fácilmente al exterior. Dependiendo del cebo que coloquemos atraeremos diferentes animales, normalmente crustáceos carroñeros que detectan y buscan rápidamente sustancias olorosas en el agua. También es posible que acudan moluscos, aunque esto sucederá en intervalos más largos de tiempo debido a su extrema lentitud. Igualmente peces y otros animales pueden caer en la trampa, por lo que debemos revisarlas cada poco tiempo para que ningún animal muera atrapado en su interior.

Las trampas se colocan a contracorriente, es decir, el culo de la botella situado hacia el origen del flujo del agua, y el orificio de entrada dirigido hacia la zona baja de la corriente. De este modo el efecto atrayente del cebo se extiende con el sentido del agua y los animales acuden directamente hacia la boca de la botella. El resultado en 4 días de trabajo con 4 de estos artefactos fueron más de 50 cangrejos americanos retirados del río. Al ser animales carroñeros casi cualquier cebo era bueno, pero dependiendo de lo que queramos capturar habrá que variar el alimento introducido. Esta técnica permite no sólo retirar especies invasoras como el cangrejo rojo, sino capturar para poder fotografiar especies que difícilmente se pueden observar a simple vista, por sus costumbres huidizas o nocturnas. Tras esto hay que volver a liberarlas a su medio natural ya que en muchos casos no sabemos si están amenazadas o si por el contrario se trata de animales comunes. Esta técnica es aplicable tanto en agua dulce como en agua salada e igualmente interesantes son las capturas. En América (del Norte y del Sur) la variedad de especies de cangrejos de río es elevadísima, por tanto para los lectores de aquellas tierras este sería un experimento sin duda interesantísimo. Las gambas también son proclives a caer en estas trampas. Espero que le veáis alguna utilidad.

Este artilugio en miniatura (con una botella de 33 cl, por ejemplo) sirve como trampa para retirar caracoles de un acuario cuando su población se ha disparado.

Este fue el resultado de una hora con una sola botella:



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15/8/09

Procambarus clarkii, el cangrejo de Louissiana (E.E.U.U.)

Con el nombre científico de Procambarus clarkii nos topamos de frente con una de las especies más invasivas y problemáticas en el mundo de los cangrejos de río. Esta especie, conocida vulgarmente como cangrejo de río americano o cangrejo de río rojo procede de la cuenca del río Mississippi en Estados Unidos. En este país constituye uno de los platos gastronómicos más típicos y no causa daño ecológico alguno ya que forma parte del ecosistema.

Muda de un cangrejo adulto. Autor: Isaac García

No obstante, este cangrejo, muy prolífico, se ha extendido en las últimas décadas por decenas de países en diferentes latitudes, incluyendo muchos países europeos como es el caso de Portugal y España. Esta introducción que en algunos casos es casual o accidental, se convierte en deliberada cuando entran en juego intereses piscícolas. El cangrejo de Louissiana fue introducido en la Península Ibérica con fines económicos para su uso alimentario. De esta introducción se pasó a una rápida extensión por todo el territorio en cualquier masa de agua dulce, incluyendo cuencas de grandes y pequeños ríos, embalses, pantanos, charcas, etc.

Cangrejo adulto en una poza en Jijona, Alicante. Autor: Isaac García

Su resistencia a factores ambientales adversos y su eficiente reproducción lo convierten en una especie plaga prácticamente imposible de erradicar. Cuando las aguas bajan o desaparecen temporalmente, este cangrejo puede resistir amplios periodos de tiempo enterrado en el fango, en túneles que él mismo excava en el lecho blando y cenagoso. Estos túneles a veces causan graves daños en cultivos como los arrozales o en acequias y canales de riego. Por otra parte se trata de una especie carroñera y detritívora, que no le hace ascos ni a la materia orgánica muerta (ya sean peces, plantas u otros animales) así como a vegetales en pleno desarrollo. También es un hábil cazador que da buena cuenta de huevos de peces y anfibios, así como de estos animales incluso en su fase adulta. Sus potentes pinzas le convierten en un enemigo temible y cuenta con escasos depredadores que puedan hacerle frente en la Península.

Túneles en un acuaterrario. Autor: Isaac García

El cangrejo de río americano es el portador de la enfermedad fúngica conocida como afanomicosis, letal para el cangrejo de río ibérico (Austrapotamobius pallipes) que ha sido desplazado tanto por la enfermedad como por la dura competencia que sufre al entrar en contacto con su primo estadounidense. Tal es la situación que en la Comunidad Valenciana, por citar un ejemplo, nuestro cangrejo ha quedado relegado a algunas recónditas serranías del interior de la provincia de Castellón, estando en grave riesgo de extinción.


Cangrejo de Louissiana adulto. Autor: Isaac García

Salvando los inconvenientes de tratarse de una grave amenaza económica y ecológica en nuestro país, el cangrejo de río de Louissiana puede mantenerse perfectamente en cautividad, siendo los ejemplares de esta especie muy vistosos por su coloración roja intensa y su comportamiento agresivo. De querer mantenerlos debemos disponer de acuarios bastante espaciosos y poblados de abundantes rocas formando refugios oscuros. Estos cangrejos desentierran plantas y devoran aquellas flotantes a su alcance, por tanto si queremos un acuario o acuaterrario temático con estos cangrejos nos olvidaremos de introducir plantas y nos ceñiremos al tronco y la roca desnudos, con una buena capa de fondo de granulometría fina en la que excavarán sus túneles.


Procambarus clarkii juvenil camuflado sobre la arena. Autor: Isaac García

Estos cangrejos, como ya hemos dicho, tienen un comportamiento agresivo y predador, por lo que descartaremos mantenerlos con otros habitantes como invertebrados y peces. Del mismo modo su número debe ser reducido para evitar las riñas y las pérdidas ocasionales de miembros.

Las hembras portan los huevos en los pleópodos hasta que nacen las crías, a veces llevándolas ya formadas consigo durante algunos días. Una vez se liberan, los adultos les darán caza como a cualquier otro ser vivo de menor tamaño por lo que si queremos reproducirlos habrá que separarlos de sus padres. Los juveniles presentan colores más crípticos, como pardo o verdoso, para camuflarse mejor entre rocas y plantas.

Juvenil capturado en un río de Alicante. Autor: Isaac García

Sin duda son una alternativa vistosa a peces e invertebrados convencionales.

Cría de cangrejo en el lecho de un río. Autor: Isaac García

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