Aquí podréis explorar virtualmente a través de diversas expediciones a ecosistemas de agua dulce de diferentes localidades españolas así como de otros rincones del planeta. Los protagonistas serán los moluscos y crustáceos, así como también otros invertebrados como platelmintos, cnidarios, poríferos, insectos, etc. En general cualquier invertebrado de agua dulce podrá convertirse en nuestro foco de atención.

Además haremos entrevistas a expertos en el mundo de los invertebrados y de la acuariofilia e intentaremos hablar de noticias y temas de interés general. No olvidéis consultar el Cuaderno de Viaje para acceder al listado completo de artículos del blog.

Espero que disfrutéis de las imágenes y de la variedad de especies que tenemos en nuestras aguas continentales. También deseo que los temas y expediciones os resulten interesantes y que no dudéis en dejar vuestra opinión en las entradas y cualquier tipo de sugerencia. Un saludo cordial desde Alicante. Nos vemos en el agua.


12/9/10

Cría de Alimento Vivo para Invertebrados: Gammáridos

Cría de Gammarus sp.

Filo: Crustacea
Clase: Malacostraca
Orden: Amphipoda
Familia: Gammaridae

Aunque existen más de 30 especies diferentes de este pequeño crustáceo, se suelen incluir todas bajo la denominación de falsas gambitas, cochinillas acuáticas o piojos de agua, siendo algunas de las más frecuentes Gammarus lacustris, G. salinus o G. pulex. Entre tal diversidad de especies, no ha de resultar extraño que podamos encontrarlos desde los arroyos más fríos hasta las costas marinas más cálidas, pasando por charcos temporales, acequias o estuarios, a lo largo de todo el globo, en agua salada o dulce, corriente o estancada y en rangos bastante amplios de temperaturas, dureza o pH entre otros factores. Su tamaño medio oscila entre los 3 mm y 1 cm, aunque existen especies gigantes como los grandes gammáridos del Lago Baikal en Rusia que alcanzan más de 7 cm de longitud.

Gammarus sp. Fuente: Internet

Podemos utilizar los gammáridos para alimentar a varias especies de camarones o cangrejos carnívoros u omnívoros. Este alimento es rico en proteínas y minerales, ya que al ser un crustáceo con exoesqueleto, éste ya contiene por sí mismo sustancias que requieren los grandes crustáceos para desarrollar los suyos propios. Podemos suministrarlos vivos (si vamos a alimentar a crustáceos cazadores) o congelados (si son animales carroñeros oportunistas). En cualquier caso, el liofilizado o deshidratado en esta ocasión resultará poco útil (es el método utilizado para alimento de tortugas de agua) ya que los animales deshidratados flotan sobre el agua, produciendo un acceso difícil para los invertebrados que pretendemos alimentar. Suministrados vivos podemos estimular el sistema inmunitario y el instinto depredador de peces e invertebrados con alguna dolencia. Liofilizados podremos almacenar indefinidamente esta fuente de alimento, y congelados en cómodas dosis de pastillas podremos mantener íntegras sus propiedades alimenticias.

Gammáridos liofilizados como alimento de tortugas y anfibios. Fuente: Internet

Se trata de crustáceos de tamaño diminuto, de apenas un centímetro o dos de longitud, con cuerpo aplanado lateralmente y dos pares de antenas sobresalientes pero no demasiado largas. Su aspecto general es el de media luna acorazada, muy similar a las cochinillas de tierra, con las que están emparentados. Son de movimientos rápidos y se alimentan tanto de materia orgánica en descomposición (animal o vegetal indistintamente) como de microorganismos en suspensión en el agua. En estado natural se reproducen a un ritmo acelerado, incluso cuando se dan temperaturas cercanas al punto de congelación. En cautividad su reproducción es algo más costosa por lo que no debemos desanimarnos si no tenemos éxito en un primer intento.

Primeramente deberemos localizar una población silvestre de donde podamos conseguir los primeros ejemplares. Los mejores sitios son acequias de aguas lentas o bien charcas donde se den en alta densidad. Si elegimos especies marinas o de aguas salobres, bastará con acercarnos a la orilla rocosa del mar para ir captando ejemplares. El mejor método es utilizar una malla o gambero de malla fina, a través de la cual no puedan escapar los adultos.

Su cultivo puede realizarse bien en estanques al aire libre, bien en acuarios dedicados a tal fin. La clave para conseguir que este cultivo sea exitoso es reproducir con fidelidad su ambiente natural. Debemos suministrar agua al tanque directamente de donde hemos colectado los gammarus, agua que será portadora del mismo zooplancton y fitoplancton del que se alimentaban en la naturaleza. Del mismo modo, si hemos conseguido los ejemplares de un ambiente de aguas lentas o estancadas, deberemos eliminar cualquier tipo de remoción del agua. Si hemos conseguido los gammarus de aguas agitadas, bien sean ríos o costas azotadas por las olas, deberemos procurar oxigenar y remover bastante el agua para que las algas y microorganismos de que se alimentan sigan creciendo en nuestro acuario. Otro tanto sucede con la luz. Si el lugar de donde los hemos obtenido estaba totalmente expuesto al sol o en latitudes tropicales, la iluminación sobre el acuario deberá ser intensa. Y así con el resto de factores físicoquímicos del agua (pH, Gh, Kh, temperatura, amonio, nitritos-nitratos, fosfatos, NaCl, KCl, etc.) por lo cual es indispensable hacer una medición paramétrica del agua de dicha zona, a ser posible in situ. Para ello sería también aconsejable realizar dos expediciones, una para medir los parámetreos del agua y observar el ambiente, y una segunda visita, ya con el acuario de cría preparado, para recolectar algunos ejemplares.

Una vez contemplados los parámetros del agua de la zona, sería conveniente hacer un ciclado de al menos dos semanas del tanque donde vamos a mantener y reproducir a los gammarus, incorporando, de ser posible, el 100% de volumen de agua de la zona escogida. De no ser posible, es recomendable un aporte mínimo de al menos el 40% del volumen del tanque, de lo contrario se producirán desequilibrios en la carga bacteriana y de microflora y fauna del agua que serán después difícilmente corregibles. Una vez está hecho este ciclado es el momento de introducir los ejemplares capturados. Un buen comienzo serían unos 20 ejemplares/litro aunque si se aportan en mayor número mucho mejor para iniciar el cultivo.

La instalación del mismo tipo de rocas, sustrato y plantas que en la zona de origen es incluso más indispensable que el hecho de mantener unos parámetros fieles al medio natural. Posiblemente estas especies no se reproduzcan sin la flora típica que crece en su zona.

Gammárido gigante del Lago Baikal (Rusia). Fuente: Internet

Una vez está completo el acuario y hemos introducido los gammarus, si hemos seguido al pie de la letra todos los pasos, ellos mismos empezarán a reproducirse de manera rápida, alimentándose de los microorganismos en suspensión que rondan por el agua del tanque. Podemos suministrarles también hojuelas, gránulos o pastillas de fondo a base de vegetales y extractos de algas para acelerar su reproducción, ya que conforme estos alimentos se descompongan generarán más microorganismos que serán consumidos por los gammarus, quienes también se alimentarán en parte de estos restos de comida. Este hábito es mejor adquirirlo cuando ya tenemos una colonia importante de estos crustáceos y no en las primeras etapas del cultivo.

Cuando apreciemos que su número ya es bastante alto podemos empezar a realizar extracciones, bien de adultos con una malla que deje escapar a los juveniles, o bien con una malla más fina que capte a los de menor tamaño, dependiendo de qué peces o invertebrados vayamos a alimentar.

Un pequeño acuario plantado puede ser nuestra primera experiencia de cría con gammáridos. Autor: Isaac García

Conviene recordar que no es raro fracasar en las primeras experiencias de reproducción de este invertebrado pero que su cultivo aporta múltiples beneficios a nuestros peces y una vez se consigue es muy fácil de mantener. Otra cuestión importante a considerar es que estos pequeños crustáceos, si se introducen vivos en un acuario sin predadores pueden llegar a convertirse en una plaga, si las condiciones del tanque son las propicias. Esto, en algunos casos como los acuarios de pequeñas gambas filtradoras puede ser un grave problema, ya que estos animales en grandes grupos pueden competir con las gambas por la comida o incluso convertirse en diminutas jaurías de depredadores que darán cuenta de zoeas y gambas adultas. Cada tipo de alimento vivo tiene unas prescripciones de uso, y por supuesto también unas excepciones o precauciones a tener en cuenta, como es este caso.

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2/9/10

Cría de Alimento Vivo para Invertebrados: Lombricultura

Cultivo de lombrices de tierra (lombricultura):

Dado que la alimentación de los invertebrados es un tema tan importante como variado he creído conveniente publicar algunos "briconsejos" para poder improvisar algunos tipos de cultivo en casa de manera sencilla y económica. Empezaremos con la lombricultura, que es el cultivo o cría en cautividad de lombrices de tierra. Las lombrices se suelen usar en acuariofilia para alimentar a grandes peces carnívoros, pero su uso en algunas especies de invertebrados acuáticos, como los cangrejos de río y los camarones gigantes, es más que aconsejable para aproximarnos un poco más a su modo de alimentación natural. Empezamos pues con el cultivo de estos animales. Este artículo se publicó en Acuavida.com en colaboración con joethepolice, anterior coordinador de la sección de Acuarios del foro y un buen amigo argentino. Las fotografías y el esquema del lombricario son de su autoría.

Phyllum: Annelida
Clase: Oligochaeta
Orden: Haplotaxida
Familia: Lumbricidae

Dentro de las lombrices encontramos varios géneros y especies muy interesantes para su cultivo, desde las especies más comunes en jardines y huertos del género Lumbricus sp. [=Aporrectodea sp.] hasta lombrices gigantes propias de terrenos tropicales como es el caso de Phinodrilus fafneri, que puede llegar a medir varios metros de longitud. La lombriz acuática americana (Eisenia foetida) se reproduce de manera excepcional, siendo la predilecta de lombricultores en muchas regiones del mundo; además esta especie tiene la peculiaridad de poderse mantener en acuarios como un invertebrado más, siempre que nuestro sustrato sea de granulometría fina y le permita enterrarse. En general la mejor especie que podremos cultivar es aquella que se da en nuestro medio más cercano ya que no muestran grandes diferencias en cuanto a alimentación, reproducción o requisitos de mantenimiento. Todas las lombrices se reproducen sexualmente, y para ello sólo son necesarios dos individuos cualesquiera ya que poseen ambos sexos. Tras la cópula una de ellas (o ambas) depositan en la tierra húmeda un anillo carnoso con uno o varios huevos que eclosionan a los pocos días para empezar a alimentarse por sí solas las nuevas lombrices.

Lombriz de tierra argentina. Autor: joethepolice

Para empezar un cultivo de lombrices necesitaremos previamente un contenedor apropiado, de marco de 50 cm x 50 cm y una profundidad de entre 20 y 30 cm aproximadamente. Este recipiente recibe el nombre de lombricario. Puede improvisarse este receptáculo con cajones de plástico o incluso de madera o metal, forrándolos por dentro con un plástico duro (plástico de palé por ejemplo). Las cajas de plástico duro que venden en tiendas multiartículos o las bandejas de laboratorio de PVC rígido servirán también a tal efecto. Una vez tenemos nuestro recipiente debemos disponer una pequeña capa de tierra de unos 5 cm en el fondo y sobre ésta una serie de alimentos para el inóculo inicial de lombrices. Podemos disponer rodajas de patata, calabacín, pepino, alficoz, calabaza, berenjenas o restos de frutas, legumbres y hortalizas varias troceadas, peladas o picadas (incluso previamente cocinadas, no importa). Sobre esta capa de alimento colocaremos el resto de la tierra hasta alcanzar prácticamente el borde del lombricario (dejaremos dos dedos de margen superior). La tierra debe ser de granulometría fina o media, libre de piedras o grava de cantos afilados. Por supuesto no utilizaremos abonos ni tierras con productos químicos. Algunos lombricultores mezclan turba con arena fina y vermiculita para aumentar la aireación del cultivo y así facilitar el movimiento de las lombrices. Una vez lleno el recipiente le colocaremos una tapa para evitar fugas (puede hacerse con metacrilato, plástico, madera tratada o forrada o incluso con film transparente. Dispondremos unos orificios de ventilación en la tapa para evitar condensaciones excesivas de agua. Debemos cubrir estos orificios con malla de rejilla o tela de medias para evitar contaminaciones externas de huevos o larvas de otros invertebrados así como esporas de hongos, etc. Hay quien aconseja colocar ladrillos dentro de la tierra para crear una red de cuevas que puedan utilizar las lombrices para depositar huevos aunque no es estrictamente necesario. La tierra debe mantenerse húmeda en profundidad, nunca encharcada. Esto lo conseguiremos a base de aspersión con una botella y un sifón. Si al meter el dedo en la tierra está húmeda por debajo de los 5 cm será suficiente para que las lombrices se desarrollen, aunque la superficie se vea algo seca. Una vez terminado el lombricario conseguiremos un inóculo de unas 50 a 200 lombrices del huerto más cercano, cavando en la tierra con una azada y sacándolas con cuidado de no dañarlas. Estas lombrices, que pueden ser de muy diversas especies dependiendo de dónde vivamos, se depositarán sobre la tierra húmeda y ellas mismas se enterrarán poco a poco. Dependiendo de la especie, podemos conseguir una producción de entre 2000 y 4000 lombrices de tamaño pequeño-medio por metro cuadrado y año.

Esquema de lombricario de varios estratos. Autor: joethepolice

El lombricario se mantendrá en un cuarto con poca luz ya que las lombrices se desenvuelven mejor en ausencia de iluminación. Alimentaremos una vez cada dos o tres días hasta que la producción esté a pleno rendimiento, entonces alimentaremos una vez al día. Las dosis podrán variar entre 10 ó 20 rodajas de patata (o alimento similar en cantidades proporcionales) por metro cuadrado que colocaremos sobre la tierra o a escasos centímetros de la superficie. Las lombrices son animales descomponedores que ingieren tanto tierra como restos vegetales en descomposición, filtrándolos por un enorme sistema digestivo que constituye todo su cuerpo. Por esto mismo deberemos depurarlas antes de suministrárselas a peces, reptiles o anfibios. La manera de hacer esto es sencilla. Colocaremos las lombrices en un recipiente con serrín húmedo y ellas poco a poco irán expulsando la tierra que contienen en un plazo de 10 a 24 horas. Tras este tiempo podremos suministrárselas a los peces directamente o previamente troceadas, dependiendo de su tamaño. Otro método de limpieza es trocearlas y colocarlas bajo un chorro de agua para vaciar su contenido. Otros acuariófilos recomiendan para realizar la purga de las lombrices utilizar polenta fina (harina de maíz de cocción rápida) ya que las lombrices al ingerir esta mezcla, eliminan la tierra y a su vez es un aporte alimenticio complementario para los peces e invertebrados (realmente es muy recomendable esta práctica).

El mantenimiento de estas especies puede ser un tanto tedioso debido al fuerte olor del material vegetal en descomposición que contiene la tierra y al espacio que necesitan para reproducirse. No obstante estos cultivos ofrecen grandes ventajas a acuariófilos que mantienen especies predadoras de gran tamaño, ya que las lombrices aportan proteínas y grasas esenciales que favorecen y aceleran el crecimiento de los peces. Algunos animales basan su dieta totalmente en lombrices por lo que suministrárselas de manera natural no sólo será beneficioso, sino indispensable para un perfecto mantenimiento de estas especies.

Eisenia sp., una lombriz acuática. Autor: Isaac García

Debemos procurar no sobrealimentar a nuestros peces o invertebrados con lombrices ya que su aporte graso puede ser muy elevado y producir efectos nocivos en la salud de nuestros animales si nos excedemos. Además el suministro continuado de lombrices tiene en algunas especies efectos laxantes. No obstante, suministrar este alimento al menos una o dos veces por semana será un factor muy beneficioso para los habitantes de nuestros acuarios.

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