Este tema también es uno de los grandes descnocidos para el público general. Realmente es poca la gente que sabe de la existencia de medusas dulceacuícolas. Las medusas pertenecen al grupo de los cnidarios. Reciben este nombre debido a que poseen unas estructuras llamadas cnidocitos o cnidoblastos, unas células especializadas para la captura de presas que contienen una especie de arpones (nematocistos) que saltan ante el contacto con animales que rozan sus tentáculos.
Dentro de los cnidarios también se encuentran los corales y las anémonas. Aunque eminentemente se trata de animales marinos, existe una pequeña proporción (el 10% de especies de medusas) que habitan entornos de aguas dulces o salobres. Estas medusas (pertenecientes al grupo de las hidromedusas) evolucionaron a partir de otras especies marinas que en periodos geológicos anteriores a los 50 millones de años quedaron atrapadas en el interior de continentes como África o Asia, adaptándose a las aguas con bajas concentraciones en sales disueltas. Hoy en día podemos encontrar especies de medusas de agua dulce por todo el planeta, sobre todo en cursos de agua estancada o muy lenta. Tal es el caso de los grandes lagos interiores de África, los sistemas lagunares de Asia, canales fluviales, pantanos, embalses, charcas y estanques de Europa, estuarios de grandes ríos sudameicanos, etc. Existen muchas especies de medusas de agua dulce conocidas, la mayoría de ellas rondan los 3 cm de diámetro en sus fases adultas. Se trata de especies en muchos casos invasoras, debido al comercio de plantas acuáticas que viajen alrededor de todo el mundo. De hecho el primer caso de introducción de estas especies conocido data del siglo 19 en Inglaterra, cuando en varios estanques y acuarios de algunos museos se introdujeron conjuntamente con plantas acuáticas procedentes de Latinoamérica y el sudeste asiático. Posteriormente aparecieron en toda Europa distintas especies de medusas que rápidamente colonizaron canales fluviales y pantanos. Hoy en día es relativamente sencillo encontrar a estos animales en muchas masas continentales de agua en diversos puntos de España.
Las medusas dulceacuícolas, de pequeño tamaño, se alimentan principalmente de plancton (fitoplancton y zooplancton) convirtiéndose en verdaderos agentes alterantes del medio ambiente allí donde aparecen. Los efectos para el ser humano son imperceptibles dado que no poseen la potencia tóxica de sus parientes marinos. No obstante suponen un riesgo notable para las comunidades de peces e invertebrados de lagos y otros ambientes cuyo equilibrio es bastante delicado, ya de por sí amenazado por causa del ser humano.
Su ciclo vital se compone de cuatro fases principalmente. Los adultos expulsan sus gametos (células sexuales) al agua, que al fertilizarse generan un huevo que rápidamente se transforma en una plánula, una pequeña larva de vida libre, desprovista de tentáculos, que puede circular por el agua durante varios días. Finalmente las plánulas se asientan en los fondos sólidos, convirtiéndose en pólipos (la forma típica de los corales, anémonas e hidras). Estos pólipos se pueden multiplicar vegetativamente formando verdaderas colonias que atrapan a todos los microorganismos que pasan junto a sus tentáculos gracias a los cnidocitos, descargando vesículas de veneno letal para el zooplancton en cuanto entran en contacto con ellos. Finalmente los pólipos maduran y generan medusas adultas que se liberan del fondo y pasan a su fase de vida libre definitiva. A veces aparece una quinta fase de vida libre llamada frústula, que nace del pólipo y es muy similar a las plánulas. Estas frústulas pueden generar otras colonias de pólipos desplazándose a otros lugares.
Los pólipos, plánulas y frústulas a veces quedan atrapados en el agua de lastre de barcos fluviales, o adheridos al casco de estos barcos. Este factor les ayuda a dispersarse a nuevos habitats. Actualmente en numerosos ríos de Sudamérica como el Plata y el Amazonas o el Orinoco cuentan con varias especies de medusas introducidas de esta manera. De ellas las más conocidas y estudiadas son Blackfordia virginica.
En España se han encontrado en varios pantanos y embalses ejemplares de Craspedacusta sowerbyi, originarias del río Yangtsé en China. En África encontramos a Limnocnida tanganicae, que se extiende desde los lagos del Nilo hasta el Lago Tanganika y otros grandes lagos del Valle del Rift. Ésta última sí es una especie que se encuentra en su habitat natural ya que evolucionó en el interior de África mucho antes de que los grandes lagos transformasen su agua salada en agua dulce, pasando de mares interiores a lo que conocemos en la actualidad.
Pese a que estos animales cuentan con muchos detractores, también es cierto que en algunos países como Estados Unidos hay bastantes aficionados al acuarismo que las mantienen en acuarios controlados, pese a que su mantenimiento es complicado en cautividad. Sin duda son especies invasoras que no hay que perder de vista para la correcta preservación de los ecosistemas originales.
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Dentro de los cnidarios también se encuentran los corales y las anémonas. Aunque eminentemente se trata de animales marinos, existe una pequeña proporción (el 10% de especies de medusas) que habitan entornos de aguas dulces o salobres. Estas medusas (pertenecientes al grupo de las hidromedusas) evolucionaron a partir de otras especies marinas que en periodos geológicos anteriores a los 50 millones de años quedaron atrapadas en el interior de continentes como África o Asia, adaptándose a las aguas con bajas concentraciones en sales disueltas. Hoy en día podemos encontrar especies de medusas de agua dulce por todo el planeta, sobre todo en cursos de agua estancada o muy lenta. Tal es el caso de los grandes lagos interiores de África, los sistemas lagunares de Asia, canales fluviales, pantanos, embalses, charcas y estanques de Europa, estuarios de grandes ríos sudameicanos, etc. Existen muchas especies de medusas de agua dulce conocidas, la mayoría de ellas rondan los 3 cm de diámetro en sus fases adultas. Se trata de especies en muchos casos invasoras, debido al comercio de plantas acuáticas que viajen alrededor de todo el mundo. De hecho el primer caso de introducción de estas especies conocido data del siglo 19 en Inglaterra, cuando en varios estanques y acuarios de algunos museos se introdujeron conjuntamente con plantas acuáticas procedentes de Latinoamérica y el sudeste asiático. Posteriormente aparecieron en toda Europa distintas especies de medusas que rápidamente colonizaron canales fluviales y pantanos. Hoy en día es relativamente sencillo encontrar a estos animales en muchas masas continentales de agua en diversos puntos de España.
Las medusas dulceacuícolas, de pequeño tamaño, se alimentan principalmente de plancton (fitoplancton y zooplancton) convirtiéndose en verdaderos agentes alterantes del medio ambiente allí donde aparecen. Los efectos para el ser humano son imperceptibles dado que no poseen la potencia tóxica de sus parientes marinos. No obstante suponen un riesgo notable para las comunidades de peces e invertebrados de lagos y otros ambientes cuyo equilibrio es bastante delicado, ya de por sí amenazado por causa del ser humano.
Su ciclo vital se compone de cuatro fases principalmente. Los adultos expulsan sus gametos (células sexuales) al agua, que al fertilizarse generan un huevo que rápidamente se transforma en una plánula, una pequeña larva de vida libre, desprovista de tentáculos, que puede circular por el agua durante varios días. Finalmente las plánulas se asientan en los fondos sólidos, convirtiéndose en pólipos (la forma típica de los corales, anémonas e hidras). Estos pólipos se pueden multiplicar vegetativamente formando verdaderas colonias que atrapan a todos los microorganismos que pasan junto a sus tentáculos gracias a los cnidocitos, descargando vesículas de veneno letal para el zooplancton en cuanto entran en contacto con ellos. Finalmente los pólipos maduran y generan medusas adultas que se liberan del fondo y pasan a su fase de vida libre definitiva. A veces aparece una quinta fase de vida libre llamada frústula, que nace del pólipo y es muy similar a las plánulas. Estas frústulas pueden generar otras colonias de pólipos desplazándose a otros lugares.
Los pólipos, plánulas y frústulas a veces quedan atrapados en el agua de lastre de barcos fluviales, o adheridos al casco de estos barcos. Este factor les ayuda a dispersarse a nuevos habitats. Actualmente en numerosos ríos de Sudamérica como el Plata y el Amazonas o el Orinoco cuentan con varias especies de medusas introducidas de esta manera. De ellas las más conocidas y estudiadas son Blackfordia virginica.
En España se han encontrado en varios pantanos y embalses ejemplares de Craspedacusta sowerbyi, originarias del río Yangtsé en China. En África encontramos a Limnocnida tanganicae, que se extiende desde los lagos del Nilo hasta el Lago Tanganika y otros grandes lagos del Valle del Rift. Ésta última sí es una especie que se encuentra en su habitat natural ya que evolucionó en el interior de África mucho antes de que los grandes lagos transformasen su agua salada en agua dulce, pasando de mares interiores a lo que conocemos en la actualidad.
Pese a que estos animales cuentan con muchos detractores, también es cierto que en algunos países como Estados Unidos hay bastantes aficionados al acuarismo que las mantienen en acuarios controlados, pese a que su mantenimiento es complicado en cautividad. Sin duda son especies invasoras que no hay que perder de vista para la correcta preservación de los ecosistemas originales.
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Que buen aporte Isaac, me encantaría poder conseguir este tipo de especies en México, pero como dices sería poco serio comercializar con ellas por el riesgo que supone en los ecosistemas locales. Sigue con el buen trabajo. Rodrigo F.
ResponderSuprimiralguien me puede decir como llegaron de estas medusas en mi acuario? ya que desde hace unos dias note estos pequeños invertebrados pero no tengo idea como llegaron
ResponderSuprimirCon las plantas del acuario. ¿Tienes elodeas?
SuprimirHola, muy buenas:
ResponderSuprimirSí, realmente sería poco serio comercializarlos ya que se trata de un peligro ecológico potencial. Ya podemos ver este efecto en muchos países del Cono Sur americano donde constituyen verdaderos problemas para la fauna local.
En respuesta a la segunda pregunta, es muy sencillo que estos animales lleguen a nuestros acuarios, basta con introducir algunas plantas en cuya superficie se encuentre una yema o algunos pólipos adheridos para que den lugar a pequeñas medusas un tiempo después.
No obstante, para que esto ocurra, debemos haber introducido plantas, agua o sustrato de un medio donde la especie ya esté presente, lo cual puede alertarnos de que en nuestro ecosistema cercano ya existe una población de estos animales.