Aquí podréis explorar virtualmente a través de diversas expediciones a ecosistemas de agua dulce de diferentes localidades españolas así como de otros rincones del planeta. Los protagonistas serán los moluscos y crustáceos, así como también otros invertebrados como platelmintos, cnidarios, poríferos, insectos, etc. En general cualquier invertebrado de agua dulce podrá convertirse en nuestro foco de atención.

Además haremos entrevistas a expertos en el mundo de los invertebrados y de la acuariofilia e intentaremos hablar de noticias y temas de interés general. No olvidéis consultar el Cuaderno de Viaje para acceder al listado completo de artículos del blog.

Espero que disfrutéis de las imágenes y de la variedad de especies que tenemos en nuestras aguas continentales. También deseo que los temas y expediciones os resulten interesantes y que no dudéis en dejar vuestra opinión en las entradas y cualquier tipo de sugerencia. Un saludo cordial desde Alicante. Nos vemos en el agua.


12/9/09

Acuario para insectos acuáticos: Locomoción y Localización

En esta entrada vamos a ver la distribución de los insectos acuáticos a lo largo de la columna de agua y sus medios de locomoción a través de ella.

Hydrometra stagnorum es un chinche supra-acuático que camina sobre el agua con total elegancia. Fuente: Internet

Hay algunos insectos que permanecen en continua suspensión en las zonas altas del agua, bien nadando activamente o simplemente dejándose arrastrar o flotando pasivamente en la corriente o en aguas tranquilas. Aquellos que flotan contienen sacos aéreos en su interior (conductos engrosados del sistema traqueal) o bien depósitos de aire entre sus élitros, alas, patas o adheridos al abdomen, etc. Este es un buen sistema para tres fines. El primero es la dispersión. Un cuerpo que flota o va a la deriva en una corriente se puede dispersar a grandes distancias con el menor esfuerzo. Este sistema lo utilizan muchos insectos en sus fases larvarias para colonizar nuevos habitats. El segundo fin es para favorecer la respiración. Algunos insectos, como ya vimos, obtienen el aire directamente de la superficie del agua. El flotar les ayuda a mantenerse en el lugar indicado para "repostar", de lo contrario deberían gastar energía en subir a la superficie. El tercer fin es la depredación. Muchos insectos depredadores se mantienen flotando en la superficie en busca de presas que caen al agua. Desde esa posición es sencillo controlar la tensión de la superficie del agua así como las capas inferiores donde se puedan mover sus presas.

Notonecta glauca, un chinche depredador, se mantiene justo por debajo de la línea de superficie gracias a la retención de burbujas de aire. Fuente: Internet

Gran parte de los insectos acuáticos utilizan potentes sistemas de natación activa, gastando energía para desplazarse. Estos insectos, normalmente predadores, pueden localizarse casi en cualquier posición de la columna de agua, ya sea en superficie, en el lecho rocoso o fangoso o bien camuflados entre las plantas. Para optimizar el mecanismo de natación modifican sus patas a modo de remos o aletas, aplanando y expandiendo el exoesqueleto en las extremidades, desarrollando una serie de cilios, cerdas, barbas o sedas que utilizan para incrementar la superficie del miembro remero. Este es el caso de la mayoría de hemípteros subacuáticos como las notonectas, así como de gran parte de coleópteros como los ditiscos.

Dytiscus marginatus, un gran depredador con un potente sistema natatorio. Fuente: Internet

Otros grupos prefieren desplazarse por el fondo, pegados al sustrato. Algunos, como las larvas de libélula (odonatos) han conservado parcialmente su capacidad natatoria, siendo capaces de impulsarse por el agua si la situación lo requiere. Otros han perdido esta habilidad y confían en diversos sistemas de camuflaje para pasar desapercibidos.

Las larvas de los caballitos del diablo (odonatos zigópteros) pueden nadar o caminar bajo el agua indistintamente. Fuente: Internet

Hemípteros como los zapateros y coleópteros como los girínidos, permanecen por encima de la superficie del agua, desplazándose aprovechando la tensión superficial y apoyándose con sus patas (los zapateros) o impulsándose por propulsión a modo de lancha neumática (los girínidos). Han desarrollado además setas hidrófobas (pelos que repelen el agua) en sus patas o en el abdomen, para incrementar su flotabilidad. Son sin duda dos mecanismos muy ingeniosos, adaptados a las necesidades de estos predadores que encuentran a sus presas indefensas en la superficie del agua. A estos insectos se les denomina patinadores.

Dineutes sublineatus (girínido) propulsándose sobre el agua. Fuente: Internet

Algunas larvas de pequeño tamaño y cuerpo muy blando, sin un sistema locomotor bien desarrollado, prefieren esconderse bajo rocas sumergidas o en el lecho arenoso o cenagoso de las masas de agua hasta que completan su desarrollo. De este modo evitan dos cosas: ser depredadas y que las arrastre la corriente. Las larvas de tricópteros, por ejemplo, forman un carcaj, una especie de funda elaborada con seda y fragmentos de materia vegetal, minúsculas piedras y detritos del fondo, a modo de camuflaje y armadura contra los depredadores.

Dos larvas de tricóptero enfundadas en su carcaj (arriba elaborado con conchas y abajo con granos de arena). Fuente: Internet

También hay insectos que se anclan al sustrato, filtrando el agua circulante para obtener alimento. Tal es el caso de las larvas de las moscas Simulium sp., que poseen un apéndice adhesivo con el que se fijan a rocas o troncos de los lechos de los ríos.

Larvas de Simulium sp. ancladas a un tronco. Fuente: Internet

No podríamos acabar esta entrada sin recordar que casi siempre hemos estado hablando de larvas de insectos que se dearrollan en el agua, por tanto aún no han alcanzado su estadío final de desarrollo. Otros por contra sí que viven en sus fases adultas dentro del agua. Y recordamos esto por un motivo simple que se nos puede pasar por alto: los insectos tienen alas, a diferencia de crustáceos y arácnidos. Esto quiere decir que la gran mayoría de insectos en sus fases adultas conservan plenamente la capacidad de volar y desplazarse por el medio aéreo. Por ejemplo, en los mosquitos, cuando finalizan su desarrollo, aparece un par de alas. En los ditiscos adultos, que viven permanentemente bajo el agua, bajo los élitros encontramos unas potentes alas capaces de desplazarlos a kilómetros de distancia. Este factor también hay que tenerlo en cuenta a la hora de mantener insectos en cautividad

Alas desplegadas de Nepa sp. Fuente: Internet

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