Uno de los canales de Castellón cerca de su desembocadura. Autor: Isaac García
Aquí podréis explorar virtualmente a través de diversas expediciones a ecosistemas de agua dulce de diferentes localidades españolas así como de otros rincones del planeta. Los protagonistas serán los moluscos y crustáceos, así como también otros invertebrados como platelmintos, cnidarios, poríferos, insectos, etc. En general cualquier invertebrado de agua dulce podrá convertirse en nuestro foco de atención.
Además haremos entrevistas a expertos en el mundo de los invertebrados y de la acuariofilia e intentaremos hablar de noticias y temas de interés general. No olvidéis consultar el Cuaderno de Viaje para acceder al listado completo de artículos del blog.
Espero que disfrutéis de las imágenes y de la variedad de especies que tenemos en nuestras aguas continentales. También deseo que los temas y expediciones os resulten interesantes y que no dudéis en dejar vuestra opinión en las entradas y cualquier tipo de sugerencia. Un saludo cordial desde Alicante. Nos vemos en el agua.
Además haremos entrevistas a expertos en el mundo de los invertebrados y de la acuariofilia e intentaremos hablar de noticias y temas de interés general. No olvidéis consultar el Cuaderno de Viaje para acceder al listado completo de artículos del blog.
Espero que disfrutéis de las imágenes y de la variedad de especies que tenemos en nuestras aguas continentales. También deseo que los temas y expediciones os resulten interesantes y que no dudéis en dejar vuestra opinión en las entradas y cualquier tipo de sugerencia. Un saludo cordial desde Alicante. Nos vemos en el agua.
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4/6/13
Canales y Acequias de Castellón
6/5/13
Las Lagunas de Rabasa (Alicante)
Vista de una laguna sobre los diques de tierra erosionados. Autor: Isaac García
Hoy me gustaría dedicarle una entrada a este paraje tan singular que tenemos en la provincia de Alicante. A menos de 5 minutos en coche de la capital podemos disfrutar de un ecosistema de lagunas formado en su origen por la actividad minera. Anteriormente a los años 70 existió en la zona, próxima al barrio de Rabasa, una explotación minera de arcillas y áridos. La teoría más aceptada en la actualidad es que dicha explotación minera provocó una serie de filtraciones de agua subterránea desde el nivel freático del subsuelo. Tras su abandono en la década de 1970 el paraje sufrió una serie de desecaciones e inundaciones periódicas que finalmente, a partir de la década de los años 80, se convirtió en un sistema lagunar de carácter permanente debido a las surgencias de agua subterránea. En la actualidad el sistema cuenta con tres grandes lagunas de carácter más o menos permanente, desecándose alguna de ellas por completo en periodos importantes de sequía. Existen pequeñas formaciones lagunares alrededor de las tres de mayor tamaño que sí sufren fuertes periodos marcadamente estacionales, con desecaciones e inundaciones sucesivas a lo largo del año. Sin embargo, lo habitual es que en cualquier estación del año podamos encontrar estas grandes masas de agua con mayor o menor volumen.
23/3/10
La Acuariofilia como Educación Ambiental
Para empezar con esta entrada tendría que decir que será una de las pocas que sean puramente de opinión en este blog, ya que por deformación profesional suelo evitar connotaciones que no sean meramente objetivas y de carácter científico u orientadas a la información aséptica.
Introduciendo el tema, también debo hacer un pequeño inciso inicial. Hoy hemos celebrado en la Univesidad de Alicante la inauguración de la sexta edición del Curso de Ciencia y Sociedad, curso académico organizado exclusivamente por estudiantes de Ciencias entre los cuales tengo el placer de estar desde hace años como organizador. Este curso tiene el privilegio de ser el más multitudinario celebrado en España de estas características y con una periodicidad anual, contando con cerca de 1000 alumnos cada año. Pues bien, en esta edición el tema rector de la primera jornada que ha propuesto la coordinadora del curso (Paloma Gómez, compañera y amiga mía y ex-coordinadora de la Oficina Verde de la Universidad de Alicante) ha sido el maltrato animal. Hemos tenido el placer de contar con la participación de ponentes de la Asociación Asoka el Grande, la Asociación por la Defensa de los Animales y la Asociación Mata Atlántica, que nos han ilustrado sobre diversos temas y a los cuales desde estas líneas les agradezco su participación en el curso.
Sin embargo, en una de las intervenciones se ha hecho una aseveración con la que no puedo estar de acuerdo. En resumen ha sido algo tal que esta frase: "La acuariofilia se puede considerar una forma de maltrato animal y no puede catalogarse como actividad de educación ambiental". No puedo estar más en desacuerdo, aunque como opinión me parece igual de respetable que la mía, pese a no compartirla. Paso a exponer mi alegato.
En principio parto de la definición de educación ambiental, siendo ésta la forma o método por el cual somos capaces de inculcar en un grupo social información y valores relacionados con la naturaleza y el medio ambiente. De este modo, cualquier actividad que incida sobre un grupo de individuos haciendo que adquieran información sobre un ecosistema o formas de vida que se dan en la naturaleza es, en toda regla, un proceso de educación ambiental. En este sentido, la acuariofilia "obliga" a los acuariófilos o acuicultores a formarse e informarse sobre los requisitos de mantenimiento de sus instalaciones y, por ende, sobre los ecosistemas que se reproducen de forma artificial en nuestros hogares. Esto entendiendo la acuariofilia como la actividad de mantener acuarios y recrear biotopos naturales acuáticos. Es decir, los acuariófilos aprenden sobre la naturaleza de los animales y plantas que mantienen, se informan, se forman, no quizá en un sentido puramente académico (que en el caso de los grandes museos-oceanográficos o aquariums sí es evidente), pero sí en un sentido general, cotidiano. Este grupo de población dispone de unos conocimientos sobre la naturaleza que la gran parte de la sociedad no posee y, por norma general, también de unos valores ecológicos por encima de la media. Claramente, el balance es beneficioso. Por supuesto las excepciones existen y sí podemos hablar de individuos que no siguen este patrón, de personas que efectivamente maltratan a sus animales a través de actos directos o indirectos, no proporcionándoles las condiciones óptimas que sus animales o plantas necesitan para llevar a cabo sus funciones vitales. Pero desde luego no podemos hacer esta valoración extensiva a toda la acuariofilia, ni mucho menos. Esto es simplemente el lado oscuro que toda actividad humana conlleva inevitablemente.
Por otra parte, la práctica de nuestra afición reporta al ser humano otra serie de beneficios aparte de la información pura y dura. La acuariofilia se ha utilizado con éxito en terapias de relajación (cualquiera que tenga un acuario lo sabe), en instalaciones con ancianos y niños con discapacidades (aportando un notable beneficio a estas personas), etc. La acuariofilia también aporta un beneficio indirecto a los ecosistemas naturales ya que, a través de esa "sensibilización doméstica", la población se identifica con algunos problemas ambientales y se involucra (de alguna manera) en la conservación de los habitats naturales que nos rodean. De este modo la acuariofilia puede jugar (y de hecho lo hace frecuentemente) un papel vital en el movimiento ecológico-conservacionista global.
Si bien es cierto que según el prisma con que se mire podríamos considerar que en cierto sentido es una forma de maltrato animal... Si consideramos que los animales y plantas que mantenemos están "estabulados" (en establos, literalmente, es decir, encerrados en un recinto de vidrio) y no pueden disponer ni del espacio ni las condiciones exactas de las que hacen uso en su medio original, podríamos deducir que no es un comportamiento éticamente justo y que su lugar es la naturaleza... pues sí, donde mejor estarían (entendiendo por mejor aquello natural implicando todos sus ciclos de reproducción, crecimiento, depredación, etc.) es en su ecosistema original, en eso no puedo discrepar. Aplicando la analogía a otros grupos de fauna, los perros estarían bien únicamente en el bosque (como sus ancestros genéticos, los lobos) ya que en nuestros hogares están estabulados, encerrados. Y así, siguiendo la analogía, sería éticamente incorrecto mantener cualquier tipo de planta o animal doméstico ya que sería una forma de maltrato (quizá un maltrato sutil, pero maltrato siguiendo esta lógica). Considero excesiva esta visión eticista y creo firmemente que el mantenimiento de animales domésticos, en unas condiciones óptimas y lo más próximas a las naturales, es beneficioso tanto para los animales como para el propio ser humano y para todo nuestro entorno. Numerosos son los eruditos que nos han dejado la impresión de que sólo podemos amar (respetar, valorar, cuidar...) aquello que conocemos. ¿No nos resultaría más difícil dejar de matar ballenas y cetáceos si no fuera por los documentales de National Geographic o los oceanográficos donde podemos aprender en directo que estos seres son inteligentes y que su habitat está en serio peligro? ¿No es tremendamente positivo aprender a valorar la belleza de un manglar amazónico a través de un acuario que, de otro modo, desconocer que estos ecosistemas están siendo esquilmados en todo el mundo? ¿No hemos aprendido la tremenda complejidad de los arrecifes de coral y su sensibilidad a los cambios ambientales a través de la experiencia de los acuarios marinos? Pues sí, si hacemos balance, la acuarioflia ha aportado mucho conocimiento y concienciación a nuestra existencia. ¿Es o no es educar ambientalmente? Y barriendo para el terreno de este blog, ¿acaso mantener un acuaterrario de insectos no nos ayuda a conocer a este grupo de animales, a valorarlos, y a dejar de considerarlos "esos bichos repugnantes que debemos pisar cuando nos los cruzamos"?
Acuario de Massimo Faberi, ganador de la categoría de Grandes Acuarios del AAC 2009. Ejemplo de recreación de un ecosistema.
Lo que nos queda por hacer, nuestra labor como acuariófilos, es evitar caer en los grandes errores, en comprar por capricho, en adquirir organismos que desconocemos, que quizá no podremos mantener, que simplemente queremos porque sí, y debemos tender cada vez un poco más a naturalizar nuestros acuarios, a hacer que sean pequeñas ventanas a un mundo cercano que tanta gente ignora. En definitiva, tender a una acuariofilia responsable, lo más respetuosa posible, lo más natural posible. Inculcar nuestros valores de respeto por la naturaleza a padres, abuelos, hijos, hermanos, amigos... para que cuando vean uno de nuestros acuarios podamos decirles "Eso es una parte del Amazonas, si te parece bello, si te asombra, si consideras que te debería importar conservarlo, haz algo y pon tu grano de arena".
No espero zanjar, ni mucho menos, un tema como éste simplemente con una entrada de blog, pero si alguien se ha planteado el trasfondo de este asunto y hace acopio mental de su afición, su motivación y lo que le ha aportado... habrá valido la pena. Creo que es una buena reflexión que todo acuariófilo debería hacerse, sobre todo para hacernos conscientes de nuestra gran responsabilidad (y por supuesto, de nuestro privilegio por poder mantener estos "miniecosistemas"). Tal vez sea una buena reflexión antes de volver a ver nuestros acuarios un nuevo día.
Si quieres descargarte este artículo en formato Word, pincha AQUÍ.
Introduciendo el tema, también debo hacer un pequeño inciso inicial. Hoy hemos celebrado en la Univesidad de Alicante la inauguración de la sexta edición del Curso de Ciencia y Sociedad, curso académico organizado exclusivamente por estudiantes de Ciencias entre los cuales tengo el placer de estar desde hace años como organizador. Este curso tiene el privilegio de ser el más multitudinario celebrado en España de estas características y con una periodicidad anual, contando con cerca de 1000 alumnos cada año. Pues bien, en esta edición el tema rector de la primera jornada que ha propuesto la coordinadora del curso (Paloma Gómez, compañera y amiga mía y ex-coordinadora de la Oficina Verde de la Universidad de Alicante) ha sido el maltrato animal. Hemos tenido el placer de contar con la participación de ponentes de la Asociación Asoka el Grande, la Asociación por la Defensa de los Animales y la Asociación Mata Atlántica, que nos han ilustrado sobre diversos temas y a los cuales desde estas líneas les agradezco su participación en el curso.
Sin embargo, en una de las intervenciones se ha hecho una aseveración con la que no puedo estar de acuerdo. En resumen ha sido algo tal que esta frase: "La acuariofilia se puede considerar una forma de maltrato animal y no puede catalogarse como actividad de educación ambiental". No puedo estar más en desacuerdo, aunque como opinión me parece igual de respetable que la mía, pese a no compartirla. Paso a exponer mi alegato.
En principio parto de la definición de educación ambiental, siendo ésta la forma o método por el cual somos capaces de inculcar en un grupo social información y valores relacionados con la naturaleza y el medio ambiente. De este modo, cualquier actividad que incida sobre un grupo de individuos haciendo que adquieran información sobre un ecosistema o formas de vida que se dan en la naturaleza es, en toda regla, un proceso de educación ambiental. En este sentido, la acuariofilia "obliga" a los acuariófilos o acuicultores a formarse e informarse sobre los requisitos de mantenimiento de sus instalaciones y, por ende, sobre los ecosistemas que se reproducen de forma artificial en nuestros hogares. Esto entendiendo la acuariofilia como la actividad de mantener acuarios y recrear biotopos naturales acuáticos. Es decir, los acuariófilos aprenden sobre la naturaleza de los animales y plantas que mantienen, se informan, se forman, no quizá en un sentido puramente académico (que en el caso de los grandes museos-oceanográficos o aquariums sí es evidente), pero sí en un sentido general, cotidiano. Este grupo de población dispone de unos conocimientos sobre la naturaleza que la gran parte de la sociedad no posee y, por norma general, también de unos valores ecológicos por encima de la media. Claramente, el balance es beneficioso. Por supuesto las excepciones existen y sí podemos hablar de individuos que no siguen este patrón, de personas que efectivamente maltratan a sus animales a través de actos directos o indirectos, no proporcionándoles las condiciones óptimas que sus animales o plantas necesitan para llevar a cabo sus funciones vitales. Pero desde luego no podemos hacer esta valoración extensiva a toda la acuariofilia, ni mucho menos. Esto es simplemente el lado oscuro que toda actividad humana conlleva inevitablemente.
Por otra parte, la práctica de nuestra afición reporta al ser humano otra serie de beneficios aparte de la información pura y dura. La acuariofilia se ha utilizado con éxito en terapias de relajación (cualquiera que tenga un acuario lo sabe), en instalaciones con ancianos y niños con discapacidades (aportando un notable beneficio a estas personas), etc. La acuariofilia también aporta un beneficio indirecto a los ecosistemas naturales ya que, a través de esa "sensibilización doméstica", la población se identifica con algunos problemas ambientales y se involucra (de alguna manera) en la conservación de los habitats naturales que nos rodean. De este modo la acuariofilia puede jugar (y de hecho lo hace frecuentemente) un papel vital en el movimiento ecológico-conservacionista global.
Si bien es cierto que según el prisma con que se mire podríamos considerar que en cierto sentido es una forma de maltrato animal... Si consideramos que los animales y plantas que mantenemos están "estabulados" (en establos, literalmente, es decir, encerrados en un recinto de vidrio) y no pueden disponer ni del espacio ni las condiciones exactas de las que hacen uso en su medio original, podríamos deducir que no es un comportamiento éticamente justo y que su lugar es la naturaleza... pues sí, donde mejor estarían (entendiendo por mejor aquello natural implicando todos sus ciclos de reproducción, crecimiento, depredación, etc.) es en su ecosistema original, en eso no puedo discrepar. Aplicando la analogía a otros grupos de fauna, los perros estarían bien únicamente en el bosque (como sus ancestros genéticos, los lobos) ya que en nuestros hogares están estabulados, encerrados. Y así, siguiendo la analogía, sería éticamente incorrecto mantener cualquier tipo de planta o animal doméstico ya que sería una forma de maltrato (quizá un maltrato sutil, pero maltrato siguiendo esta lógica). Considero excesiva esta visión eticista y creo firmemente que el mantenimiento de animales domésticos, en unas condiciones óptimas y lo más próximas a las naturales, es beneficioso tanto para los animales como para el propio ser humano y para todo nuestro entorno. Numerosos son los eruditos que nos han dejado la impresión de que sólo podemos amar (respetar, valorar, cuidar...) aquello que conocemos. ¿No nos resultaría más difícil dejar de matar ballenas y cetáceos si no fuera por los documentales de National Geographic o los oceanográficos donde podemos aprender en directo que estos seres son inteligentes y que su habitat está en serio peligro? ¿No es tremendamente positivo aprender a valorar la belleza de un manglar amazónico a través de un acuario que, de otro modo, desconocer que estos ecosistemas están siendo esquilmados en todo el mundo? ¿No hemos aprendido la tremenda complejidad de los arrecifes de coral y su sensibilidad a los cambios ambientales a través de la experiencia de los acuarios marinos? Pues sí, si hacemos balance, la acuarioflia ha aportado mucho conocimiento y concienciación a nuestra existencia. ¿Es o no es educar ambientalmente? Y barriendo para el terreno de este blog, ¿acaso mantener un acuaterrario de insectos no nos ayuda a conocer a este grupo de animales, a valorarlos, y a dejar de considerarlos "esos bichos repugnantes que debemos pisar cuando nos los cruzamos"?
Acuario de Massimo Faberi, ganador de la categoría de Grandes Acuarios del AAC 2009. Ejemplo de recreación de un ecosistema.Lo que nos queda por hacer, nuestra labor como acuariófilos, es evitar caer en los grandes errores, en comprar por capricho, en adquirir organismos que desconocemos, que quizá no podremos mantener, que simplemente queremos porque sí, y debemos tender cada vez un poco más a naturalizar nuestros acuarios, a hacer que sean pequeñas ventanas a un mundo cercano que tanta gente ignora. En definitiva, tender a una acuariofilia responsable, lo más respetuosa posible, lo más natural posible. Inculcar nuestros valores de respeto por la naturaleza a padres, abuelos, hijos, hermanos, amigos... para que cuando vean uno de nuestros acuarios podamos decirles "Eso es una parte del Amazonas, si te parece bello, si te asombra, si consideras que te debería importar conservarlo, haz algo y pon tu grano de arena".
No espero zanjar, ni mucho menos, un tema como éste simplemente con una entrada de blog, pero si alguien se ha planteado el trasfondo de este asunto y hace acopio mental de su afición, su motivación y lo que le ha aportado... habrá valido la pena. Creo que es una buena reflexión que todo acuariófilo debería hacerse, sobre todo para hacernos conscientes de nuestra gran responsabilidad (y por supuesto, de nuestro privilegio por poder mantener estos "miniecosistemas"). Tal vez sea una buena reflexión antes de volver a ver nuestros acuarios un nuevo día.
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4/10/09
Fabricación de Microsferas, las Ecosferas de bolsillo
Para ilustrar un poco mejor la idea de que en una ecosfera el volumen no es un factor limitante (en cuanto a funcionalidad biológica) voy a colgaros un "brico" rápido y sencillo de la creación de una ecosfera a tamaño reducido, más en concreto con un volumen total de 5 mililitros.
Los materiales necesarios son:
-Vial de 5 ml (en mi caso reciclados de un medicamento inyectable que uso con mis perros) bien lavado antes de empezar a usarlo.
-Superglue (o un pegamento similar para sellar la ampolla).
-Pinzas.
-Palillo, clip o alambre.
-Servilleta, papel o trapo para secar.
-Contenedor pequeño con las plantas que hemos elegido.
-Sustrato fino tipo arena (si viene de un acuario o estanque mejor).
-Ramitas, raíces o troncos (opcional), también pequeñas chinitas.
-Agua de un acuario ciclado, estanque o charca.
Con el vial descabezado (cuidando que los bordes no se astillen) introducimos casi hasta arriba agua de un acuario ciclado o de un estanque (con una buena colonia bacteriana y seguramente también con invertebrados microscópicos como cyclops, pulgas de agua, ostrácodos, etc.). También ponemos un centímetro de sustrato como arena fina de sílice (en este caso) o calcárea.
Una vez tenemos el sustrato cogemos con las pinzas las plantas que queremos plantar, en este caso unas briznas de "Cuba". Las introducimos con cuidado por el orificio hasta que estén dentro del agua.
Con un clip extendido, un alambre o un palillo fino empujamos la planta hasta el fondo y, con mucho cuidado, enterramos las raíces en el sustrato. Podemos ladear el vial para mover la arena de un lado a otro y así ayudarnos a enterrar las raíces.
Una vez que la planta está en el fondo podemos colocar pequeñas chinitas o ramitas a modo de troncos o rocas en un acuario convencional. Esto es meramente decorativo y opcional. Una vez que el acuario tiene el aspecto deseado secamos los bordes del cristal de la cabeza y el cuello del vial para aplicar un poco de superglue y sellar ambas partes. Hay que llevar mucho cuidado de que no entre pegamento en el interior del vial, lo cual contaminaría el agua y generaría serios problemas a este microecosistema. Aplicamos una suave presión durante unos 30 segundos y luego soltamos con mucho cuidado para que no se separen. Dejamos secar varias horas.
Una vez que el cristal está bien fijado con el pegamento podemos colocar el vial junto a una ventana donde tenga luz natural. Las microalgas y las plantas del agua producirán oxígeno y nutrientes para mantener este sistema cerrado durante mucho tiempo. Como se observa en la foto siempre hay que dejar una parte libre de agua para que haya algo de intercambio gaseoso. Los pequeños invertebrados de su interior sobrevivirán durante generaciones siempre que el sistema sea estable. Es importante no volcar el recipiente ya que de hacerlo las plantas se desenterrarían y no habría forma de arreglarlo sin romperlo. Con varios viales el resultado puede ser algo así:
Las limitaciones de estas nanosferas son muy evidentes, en 5 ml no podemos hacer grandes composiciones paisajistas y mucho menos pretender mantener una gran población de invertebrados. Sin embargo sí podemos disfrutar de una comunidad microscópica de cyclops, artemias, daphnias o pequeños moluscos como ferrissias, gyraulus o similares. Incluso podemos introducir algunos animales depredadores como hydras y planarias, siempre en pequeño número claro está. Este sería el equivalente a los bonsais en el mundo de los acuarios y las ecosferas.
Hay que tener en cuenta que estos minisistemas son muy sensibles a cualquier cambio en el ambiente que los rodea, sobre todo a dos factores: la luz y la temperatura. Es por ello que deberemos prestar gran atención al lugar donde las depositamos, intentando que no incida la luz solar directa sobre ellas y que el ambiente no sobrepase los 28ºC de temperatura. Si lo hacemos correctamente, tendremos unas nanosferas que durarán meses en pleno vigor.
Entradas relacionadas: Fabricación de una Ecosfera. Una forma sencilla de mantener pequeños invertebrados.
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Hay que tener en cuenta que estos minisistemas son muy sensibles a cualquier cambio en el ambiente que los rodea, sobre todo a dos factores: la luz y la temperatura. Es por ello que deberemos prestar gran atención al lugar donde las depositamos, intentando que no incida la luz solar directa sobre ellas y que el ambiente no sobrepase los 28ºC de temperatura. Si lo hacemos correctamente, tendremos unas nanosferas que durarán meses en pleno vigor.
Entradas relacionadas: Fabricación de una Ecosfera. Una forma sencilla de mantener pequeños invertebrados.
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3/6/09
¿Por qué es Importante el Paisajismo para los Invertebrados?
Recientemente se ha hablado mucho de paisajismo en internet, tanto en blogs como en webs de mucho renombre. También son muchas más las personas que se suman a esta afición y que quieren alejarse de la típica pecera con un dedo de sustrato y plantas de plástico. Sin ir más lejos hemos hablado del AAC, un gran proyecto en el que muchos compañeros (incluyéndome yo en el saco) han depositado muchísima ilusión.
Con este título pretendo hacer una reflexión sobre la verdadera importancia del paisajismo. Este arte, porque no se puede considerar menos, consiste en recrear en cautividad paisajes acuáticos a mínima escala, permitiéndonos de este modo disfrutar de una "ventana natural" a mundos lejanos.
Hay muchas formas de ver, entender y hacer paisajismo. Podemos limitarnos a crear composiciones bellas que alegran la vista, sin otro ánimo que el meramente estético. También hay personas, muy creativas, que ingenian composiciones paralelas a las de la naturaleza, dándole un giro a los elementos utilizados dentro de un acuario (por ejemplo crear un bosque con árboles a base de troncos y musgos). Y luego está la función ecológica del paisajismo, que es a la que yo le presto más atención, la que ve esta actividad como una forma de recrear lo más fielmente posible un ecosistema real, con su biodiversidad, sus flujos de materia y energía, sus ciclos, el nivel de luz, la corriente de agua, etc.
Esta última acepción del paisajismo es realmente útil para mantener invertebrados en cautividad ya que recreando sus habitats estamos brindándoles las mejores condiciones de mantenimiento posibles, permitiendo, en la mayoría de casos, su reproducción, así como que encuentren su alimento (que incluso crecerá o se reproducirá en distintas partes de ese paisaje). Introducir el mismo sustrato que en su medio natural permite que se desarrollen los mismos tipos de microorganismos (hongos, bacterias, protozoos) y al mismo tiempo ajusta los parámetros del agua (dureza, carbonatos, micronutrientes...) a aquellos donde viven. Las plantas autóctonas de ese lugar establecen una red de colonias bacterianas y de hongos que viven sobre sus hojas y raíces (organismos epífitos) o incluso dentro de sus propios tejidos (endobiontes), los cuales regulan las tasas de sustancias tóxicas como los nitritos, los nitratos, sulfatos, fosfatos, cloruros, etc. Del mismo modo las plantas son sumideros de metales pesados que serán absorbidos por las raíces y pasarán a formar parte de los tejidos de hojas y tallo, inmovilizándose de este modo e impidiendo que afecten al organismo de los invertebrados.
Por tanto vemos que las plantas y los microorganismos juegan un papel protector y saludable para el acuario. Si además añadimos a esto que muchas especies de invertebrados utilizan ciertas especies de plantas para alimentarse, realizar las puestas o encontrar cobijo, tenemos que entender que recrear fielmente el paisaje es casi una necesidad de primer orden para que nuestras especies se desarrollen del modo más natural posible.
Aunque la mayoría de las veces el material que usamos (plantas, sustratos, rocas, troncos, etc.) proviene de tiendas especializadas, cada vez son más las veces que introducimos en paisajismo elementos que recolectamos nosotros mismos del medio natural. Con esto realizamos la doble función de recrear el habitat y de "inocular" parte de ese habitat en nuestro acuario, ya que estaremos introduciendo buena parte de la colonia bacteriana y fúngica de ese lugar mezclada con el sustrato, las piedras, plantas, algas o en el mismo agua. Y ya no sólo hablamos de microorganismos y vegetales, hacemos referencia a otros animales igualmente interesantes de mantener y que vienene en el paquete. Tal es el caso de crustáceos como las cochinillas acuáticas o los gammáridos (criaturas sin duda interesantísimas como puedan serlo las propias gambas), u ostrácodos, copépodos, etc. También podemos encontrarnos con que hemos introducido moluscos (ya sean gasterópodos o bivalvos) así como anélidos (lombrices), insectos (larvas generalmente).
Foto: Cochinilla acuática introducida entre el musgo. Autor: I. García
Con este título pretendo hacer una reflexión sobre la verdadera importancia del paisajismo. Este arte, porque no se puede considerar menos, consiste en recrear en cautividad paisajes acuáticos a mínima escala, permitiéndonos de este modo disfrutar de una "ventana natural" a mundos lejanos.
Hay muchas formas de ver, entender y hacer paisajismo. Podemos limitarnos a crear composiciones bellas que alegran la vista, sin otro ánimo que el meramente estético. También hay personas, muy creativas, que ingenian composiciones paralelas a las de la naturaleza, dándole un giro a los elementos utilizados dentro de un acuario (por ejemplo crear un bosque con árboles a base de troncos y musgos). Y luego está la función ecológica del paisajismo, que es a la que yo le presto más atención, la que ve esta actividad como una forma de recrear lo más fielmente posible un ecosistema real, con su biodiversidad, sus flujos de materia y energía, sus ciclos, el nivel de luz, la corriente de agua, etc.
Esta última acepción del paisajismo es realmente útil para mantener invertebrados en cautividad ya que recreando sus habitats estamos brindándoles las mejores condiciones de mantenimiento posibles, permitiendo, en la mayoría de casos, su reproducción, así como que encuentren su alimento (que incluso crecerá o se reproducirá en distintas partes de ese paisaje). Introducir el mismo sustrato que en su medio natural permite que se desarrollen los mismos tipos de microorganismos (hongos, bacterias, protozoos) y al mismo tiempo ajusta los parámetros del agua (dureza, carbonatos, micronutrientes...) a aquellos donde viven. Las plantas autóctonas de ese lugar establecen una red de colonias bacterianas y de hongos que viven sobre sus hojas y raíces (organismos epífitos) o incluso dentro de sus propios tejidos (endobiontes), los cuales regulan las tasas de sustancias tóxicas como los nitritos, los nitratos, sulfatos, fosfatos, cloruros, etc. Del mismo modo las plantas son sumideros de metales pesados que serán absorbidos por las raíces y pasarán a formar parte de los tejidos de hojas y tallo, inmovilizándose de este modo e impidiendo que afecten al organismo de los invertebrados.
Por tanto vemos que las plantas y los microorganismos juegan un papel protector y saludable para el acuario. Si además añadimos a esto que muchas especies de invertebrados utilizan ciertas especies de plantas para alimentarse, realizar las puestas o encontrar cobijo, tenemos que entender que recrear fielmente el paisaje es casi una necesidad de primer orden para que nuestras especies se desarrollen del modo más natural posible.
Aunque la mayoría de las veces el material que usamos (plantas, sustratos, rocas, troncos, etc.) proviene de tiendas especializadas, cada vez son más las veces que introducimos en paisajismo elementos que recolectamos nosotros mismos del medio natural. Con esto realizamos la doble función de recrear el habitat y de "inocular" parte de ese habitat en nuestro acuario, ya que estaremos introduciendo buena parte de la colonia bacteriana y fúngica de ese lugar mezclada con el sustrato, las piedras, plantas, algas o en el mismo agua. Y ya no sólo hablamos de microorganismos y vegetales, hacemos referencia a otros animales igualmente interesantes de mantener y que vienene en el paquete. Tal es el caso de crustáceos como las cochinillas acuáticas o los gammáridos (criaturas sin duda interesantísimas como puedan serlo las propias gambas), u ostrácodos, copépodos, etc. También podemos encontrarnos con que hemos introducido moluscos (ya sean gasterópodos o bivalvos) así como anélidos (lombrices), insectos (larvas generalmente).
Foto: Cochinilla acuática introducida entre el musgo. Autor: I. GarcíaOtro punto fascinante de este proceso es el aprendizaje. Cuando vamos a recolectar elementos naturales estamos visitando estos entornos, aprendiendo de primera mano acerca del comportamiento de la fauna y flora del lugar. Es un momento perfecto para disfrutar con la naturaleza que nos rodea, sacar fotos, informarnos y, por qué no, hacernos más conscientes de la precariedad de los sistemas ecológicos que nos rodean, de sus amenazas y de cómo ayudar en este aspecto. El recolectar elementos para hacer paisajismo implica cierta responsabilidad ya que no podemos llegar y arrasar un área determinada, debemos ser siempre muy respetuosos y coger sólo aquello que nos hace falta, dejando el medio lo más parecido posible a como lo encontramos y produciendo las mínimas perturbaciones. Por ejemplo, si podemos coger un tallo de una planta sin arrancar sus raíces será una práctica mejor que arrancar un grupo de plantas que detienen la erosión de dicha zona. Si capturando dos ejemplares de caracoles (que luego se van a reproducir en nuestros acuarios) hacemos menos impacto que llevándonos dos docenas, será deseable la primera opción.
Con todo esto lo que he pretendido expresar es que el paisajismo acuático es en realidad una forma de educación ambiental, una herramienta poderosa que se puede emplear en la vida diaria para darnos cuenta nosotros mismos, nuestros vecinos, amigos, familiares, hijos... que no estamos solos en este planeta y, razones de peso aparte, poder disfrutar de la belleza de estas "ventanas" es un privilegio y una gozada.
Como punto final cabe recordar que el paisajismo no ha de ser necesariamente bello, puede ser también un paisajismo "utilitario", es decir, que recree las condiciones de un habitat no quiere decir que sea bonito, simplemente que recrea las mejores condiciones para la flora y fauna del acuario. Por este motivo mucha gente no se considera paisajista, cuando realmente lo son. El paisajismo es un mundo curioso y pequeño que se nutre de otros mundos mucho mayores e infinitamente interesantes.
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Con todo esto lo que he pretendido expresar es que el paisajismo acuático es en realidad una forma de educación ambiental, una herramienta poderosa que se puede emplear en la vida diaria para darnos cuenta nosotros mismos, nuestros vecinos, amigos, familiares, hijos... que no estamos solos en este planeta y, razones de peso aparte, poder disfrutar de la belleza de estas "ventanas" es un privilegio y una gozada.
Como punto final cabe recordar que el paisajismo no ha de ser necesariamente bello, puede ser también un paisajismo "utilitario", es decir, que recree las condiciones de un habitat no quiere decir que sea bonito, simplemente que recrea las mejores condiciones para la flora y fauna del acuario. Por este motivo mucha gente no se considera paisajista, cuando realmente lo son. El paisajismo es un mundo curioso y pequeño que se nutre de otros mundos mucho mayores e infinitamente interesantes.
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19/5/09
Un paseo por tierras de Novelda y el río Vinalopó. Buscando a Melanopsis lorcana.
No hace mucho, el mes pasado, estuvimos recorriendo algunos lugares de interés cultural en la provincia de Alicante. Uno de estos lugares es la ciudad de Novelda, sobre la que domina el Santuario de la Magdalena y el Castillo de la Mola, ambas construcciones de gran interés arquitectónico e histórico.
El castillo cuenta con una torre del homenaje de planta triangular, una singularidad de la Edad Media que difícilmente podremos contemplar en otros lugares. Además el castillo es accesible y disfrutaremos de unas grandiosas vistas del valle desde lo alto de su torre.
El resto del recinto militar está en un estado de conservación ligeramente desmejorado, aunque hay actuaciones de rehabilitación de la segunda torre. Desde las alturas se divisa la ciudad de Novelda, al fondo, y muy cerca el Santuario.
Éste cuenta con una fachada espectacular recubierta de piedras que hacen dibujos geométricos de gran belleza visual. El interior es más espartano pero merece la pena subir a echar una ojeada.
Una vez que llegamos al valle nos encontramos con un Río Vinalopó eutrofizado, con aguas ricas en nitratos, fosfatos y otros tantos productos químicos procedentes de las tierras agrícolas que lo rodean y de los colectores de pueblos y ciudades que desembocan en sus aguas. Por desgracia en estas condiciones la fauna acuática se resiente notablemente y nos será difícil encontrar muchos grupos de animales que, por sus sensibilidad especial a la contaminación de las aguas, estarán ausentes del Vinalopó en este tramo. Tal es el caso de anfibios y moluscos, así como peces, que si bien pueden darse, también es cierto que serán rarezas en este recorrido. Los insectos, sobre todo sus fases acuáticas, son el único grupo de invertebrados que será habitual en estas aguas. En las imágenes vemos varias tomas del valle, con su vegetación primaveral característica.
Por encima de este tramo se unen a estas aguas las procedentes de manantiales surgentes en suelos tipo Keuper (arcillas y yesos rojos) que aportan gran cantidad de sales disueltas y pigmentos que tiñen el agua de un color ambarino o rojizo. Sin duda es un paisaje diferente y atractivo. En este tramo encontramos una gran proliferación de algas como estas clorófitas, que son abundantes gracias a esa enorme carga de nutrientes que porta el río.
También, como se puede ver en las fotos, el cauce está lleno de escombros procedentes de la industria marmolera y del ladrillo, que abunda mucho por la zona. En contraposición tenemos un paisaje semidesértico con un lecho verde que recorre todo el cauce, algo de una belleza difícil de apreciar si no es en dicho lugar.
Es más arriba, junto al casco urbano, naciendo en las faldas del propio Santuario, donde encontramos una red de pequeñas acequias que se van ensanchando conforme se acercan a Novelda. Es en estas acequias donde encontramos a la estrella de nuestro recorrido, el gasterópodo que hemos venido a buscar. Antiguamente era abundante en todo el cauce del Vinalopó, así como en otros cursos de agua que se extendían desde Murcia hasta el interior de Alicante. Hoy en día, esta especie, Melanopsis lorcana, es difícil de encontrar en los cauces originales y tenemos que buscar en pequeños reductos como estas acequias donde, paradójicamente, el agua ostenta una mejor calidad que la del propio río, haciendo posible la vida de estos animales así como la de anfibios, peces e invertebrados diversos.
Su concha lisa, cónica y alargada suele presentar tonalidades marrones, con punteaduras más o menos intensas, rojizas, anaranjadas a veces. Líneas oscuras y claras se alternan para dibujar su piel. Este molusco que se reproduce depositando huevos en sustratos fangosos tiene en estas acequias su último reducto en tierras de Novelda así como en otras poblaciones del interior de Alicante.
Aquí podemos ver algunos ejemplares (fotografiados, eso sí, dentro de un acuario para facilitar su visualización) que muestran patrones de color realmente bellos.
El castillo cuenta con una torre del homenaje de planta triangular, una singularidad de la Edad Media que difícilmente podremos contemplar en otros lugares. Además el castillo es accesible y disfrutaremos de unas grandiosas vistas del valle desde lo alto de su torre.
El resto del recinto militar está en un estado de conservación ligeramente desmejorado, aunque hay actuaciones de rehabilitación de la segunda torre. Desde las alturas se divisa la ciudad de Novelda, al fondo, y muy cerca el Santuario.
Éste cuenta con una fachada espectacular recubierta de piedras que hacen dibujos geométricos de gran belleza visual. El interior es más espartano pero merece la pena subir a echar una ojeada.
Una vez que llegamos al valle nos encontramos con un Río Vinalopó eutrofizado, con aguas ricas en nitratos, fosfatos y otros tantos productos químicos procedentes de las tierras agrícolas que lo rodean y de los colectores de pueblos y ciudades que desembocan en sus aguas. Por desgracia en estas condiciones la fauna acuática se resiente notablemente y nos será difícil encontrar muchos grupos de animales que, por sus sensibilidad especial a la contaminación de las aguas, estarán ausentes del Vinalopó en este tramo. Tal es el caso de anfibios y moluscos, así como peces, que si bien pueden darse, también es cierto que serán rarezas en este recorrido. Los insectos, sobre todo sus fases acuáticas, son el único grupo de invertebrados que será habitual en estas aguas. En las imágenes vemos varias tomas del valle, con su vegetación primaveral característica.
Por encima de este tramo se unen a estas aguas las procedentes de manantiales surgentes en suelos tipo Keuper (arcillas y yesos rojos) que aportan gran cantidad de sales disueltas y pigmentos que tiñen el agua de un color ambarino o rojizo. Sin duda es un paisaje diferente y atractivo. En este tramo encontramos una gran proliferación de algas como estas clorófitas, que son abundantes gracias a esa enorme carga de nutrientes que porta el río.
También, como se puede ver en las fotos, el cauce está lleno de escombros procedentes de la industria marmolera y del ladrillo, que abunda mucho por la zona. En contraposición tenemos un paisaje semidesértico con un lecho verde que recorre todo el cauce, algo de una belleza difícil de apreciar si no es en dicho lugar.
Es más arriba, junto al casco urbano, naciendo en las faldas del propio Santuario, donde encontramos una red de pequeñas acequias que se van ensanchando conforme se acercan a Novelda. Es en estas acequias donde encontramos a la estrella de nuestro recorrido, el gasterópodo que hemos venido a buscar. Antiguamente era abundante en todo el cauce del Vinalopó, así como en otros cursos de agua que se extendían desde Murcia hasta el interior de Alicante. Hoy en día, esta especie, Melanopsis lorcana, es difícil de encontrar en los cauces originales y tenemos que buscar en pequeños reductos como estas acequias donde, paradójicamente, el agua ostenta una mejor calidad que la del propio río, haciendo posible la vida de estos animales así como la de anfibios, peces e invertebrados diversos.
Su concha lisa, cónica y alargada suele presentar tonalidades marrones, con punteaduras más o menos intensas, rojizas, anaranjadas a veces. Líneas oscuras y claras se alternan para dibujar su piel. Este molusco que se reproduce depositando huevos en sustratos fangosos tiene en estas acequias su último reducto en tierras de Novelda así como en otras poblaciones del interior de Alicante.
Aquí podemos ver algunos ejemplares (fotografiados, eso sí, dentro de un acuario para facilitar su visualización) que muestran patrones de color realmente bellos.
Si alguien tiene la oportunidad de recorrer aquellos terrenos, os recomiendo que lo aprovechéis y disfrutéis de la naturaleza que os rodea ya que, aunque tocada por la mano del ser humano, siempre podremos encontrar cosas que nos sorprendan.
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